La Condesita v196

IGR: 0110. Versión: 196. Rima: á. Hemistiquios 99.

San Esteban de Gormaz (ay. San Esteban de Gormáz, p.j. Burgo de Osma-Ciudad de Osma, ant. Burgo de Osma, Soria, España)

Esta noche he soñado un sueño,    no sé si será verdad,
que don Marcos se le llevan    de capitán general.
A otro día de mañana    esto salió de verdad.
Si a los siete años no vengo,    condesa, te pués casar.
Se pasan siete años    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
ya la dicen rey sus padres:    Romera, te pués casar.
Rey mis padres, no me caso,    que don Marcos vivo está.
Échenme la bendición,    que me voy a ir a buscar.
Hija, la de Dios te vaiga,    que es mayor y vale más.
La romera, que no es tonta,    ha empezado a caminar.
Por las laderas que sube    se deshollaba el mirar,
por las laderas que baja    fuentes hacía manar,
y ha llegado a una pradera    con ganas de descansar.
Allá había un vaquerito    su ganado apacentar:
Pastorcito, pastorcito,    dime por Dios tu verdad,
¿de quién son estas vaquitas    todas son de una señal?
De don Marcos son, señora,    de don Marcos general.
Ese don Marcos que dices,    ¿se casa o se quié casar?
Hoy se ha matado la carne,    mañana se cuece el pan,
y al otro día siguiente    bodas se celebrarán.
La romera, que no es tonta,    ha empezado a caminar;
por las laderas que sube    se deshollaba el mirar,
por las laderas que baja    fuentes hacía manar,
y ha llegado a otra pradera    con ganas de descansar.
Allí había un pastorcito    su ganado apacentar:
Pastorcito, pastorcito,    dime por Dios tu verdad,
¿de quién son estas ovejas    todas son de una señal?
De don Marcos son, señora,    de don Marcos general.
Ese don Marcos que dices,    ¿se casa o se quié casar?
Hoy se ha matado la carne,    mañana se cuece el pan,
y al otro día siguiente    bodas se celebrarán.
La romera, que no es tonta,    ha empezado a caminar;
por las laderas que sube    se deshollaba el mirar,
por las laderas que baja    fuentes hacía manar,
y ha llegado a otra pradera    con ganas de descansar.
Allí había un pastorcito    su ganado apacentar:
Dime, pastorcito, dime,    dime por Dios tu verdad,
¿de quién son estos cerditos    todos son de una señal?
De don Marcos son, señora,    de don Marcos general.
Y ese don Marcos que dices,    ¿dónde vive, donde está?
En aquellos tres palacios,    en el que relumbra más.
La romera, que no es tonta,    ha empezado a caminar,
y ha llegado al palacio    una limosna a implorar.
Echa mano a su bolsillo    y la da tan sólo un real.
Para ser gente tan rica,    ¡qué poca limosna das!,
en casa mis padres reyes    hogazas y algo más dan.
[. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
Que las cartas de don Marcos    van todas con falsedad,
mira aquí el anillo de oro    que me distes pa esposar.
[. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]    [. . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
Que el mal que su amo tiene,    yo se le sabré curar.
Si te descuidas un día,    no es para ti el chaval.

Bibliografía:
Recitada por Eugenia Lázaro (36a). Recogida por Diego Catalán, 1947. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en RTLH 4 (1970), pp. 134-135, nº V.141.