La Condesita v118

IGR: 0110. Versión: 118. Rima: á. Hemistiquios 86.

Cubillas de los Oteros (ay. Cubillos de los Oteros, p.j. León, ant. Valencia de Don Juan, comc. Oteros del Rey, León, España)

La ciudad de Novadías    es una grande ciudad;
llamaron al conde Flores    por capitán general.
Su esposa, desque lo supo,    no cesaba de llorar.
¿Por qué llora la mi esposa?,    no debía de llorar;
si a los siete años no vengo,    a los ocho pue casar.
Pasan siete, pasan ocho    y el conde no viene ya.
Un día yendo pa misa    con su padre encontró ya:
¿Cómo no te casas hija    o te tratas de casar?
¡No lo quiera Dios del cielo    ni la virgen del Pilar,
que estando yo casadita,    no me volveré a casar!
Padre, ¿si me da licencia    para dile a buscar?
Pídesela de Dios, hija,    la mía la tienes ya.
A Dios se la fue a pedir,    se la ha concedido ya;
el otro día de mañana    se empezó acaminar.
Siete reinos lleva andados    y no le ha podido hallar;
de los siete pa los ocho    con un paje encontró ya:
¿De quién es este paje    que se sale a pasear?
Es del conde de Flores,    mañana se va a casar;
las aves las tiene muertas,    la gente voy a brindar.
Por Dios te pido, buen paje,    que me encamines allá.
Al subir de la escalera    con el conde encontró ya:
Dame limosna, buen conde,    que bien me la puedes dar,
que vengo de Novadía    cansadita por andar.
Si vienes de Novadía,    ¿qué se cuenta por allá?
¿Se casa ya la condesa    o se trata de casar?
No se casa la condesa    ni se trata de casar;
estando ella casadita    no se volvera a casar.
Levanta saya sobre saya,    le enseñó el verde estampar:
Acuérdate cuando me le distes    el día de Navidad.
Quita el anillo del dedo    y se le pone en el pulgar:
Acuérdate cuando me le pusistes    el día de Navidad.
Al estar `n estas palabras    el conde cayó pa atrás;
ni con agua ni con vino    ya no le hacían hablar,
si no es con un abracito    que su esposa se le da.
Criaos míos, criaos míos,    criaos que coméis el pan,
coger la mula y el coche,    llevármela a pasear;
llevármela en ca la otra,    que allí la preguntará:
¿De dónde es esta señora    de qué villa o qué ciudad?
Es la esposa del buen conde,    que le ha venido a buscar.
¡Malhaya sea la condesa,    el paje que la trajo acá!,
que los amores de ella    me ha quitado de casar.
Bien se lo decía yo    y ha salido la verdad,
que por los amores de ella    me ha quitado de casar,

Bibliografía:
Recitada por Juliana Melón Migueles (54a). Recogida por Eduardo Martínez Torner, 1916. (Archivo: AMP; Colec.: Torner, E. M.). Publicada en RTLH 4 (1970), pp. 71-72, nº V.62.