IGR: 0110. Versión: 117. Rima: á. Hemistiquios 48.
Cembranos (ay. Chozas de Abajo, p.j. León, comc. León, León, España)
Quintas van y quintas vienen, quintas van viniendo ya,
llevan al conde de Orense por capitán general.
La pobre de la su esposa no cesaba de llorar.
¿Por qué lloras la mi esposa?, no debías de llorar;
si a los siete años no vengo, a los ocho te puedes casar.
Pasan siete, pasan ocho, don Conde no viene ya.
Un día diendo pa misa su padre le preguntar:
¿Cómo no te casas, hija, ni te tratas de casar.
¡No lo quiera Dios del cielo, ni la Virgen del Pilar,
que en teniendo yo marido me volviese yo a casar!
Écheme la bendición, le voy a ir a buscar.
La bendición de Dios, hija, la mía ya la tienes allá.
Anduviera siete reinos en sin noticias hallar;
de los siete pa los ocho noticias hallara ya:
¿Me dirás si el conde se casa o se trata de casar?
Ya tiene las aves muertas, ya tiene amasado el pan.
la señora que oyó esto no se detuviera más.
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Alza la saya pa arriba y enseñó el verde brillar:
Acuérdate que me lo diste la noche de Navidad.
Sacó el anillo del dedo y se lo metió en el pulgar.
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¿Quién es aquella señora que sacan a pasear?
Aquella señora es mujer del conde Brillar.
Eso bien lo decía yo y ha salido verdad,
que los amores primeros son muy malos de olvidar.