IGR: 0103. Versión: 4. Rima: í-a. Hemistiquios 84.
Campo del Agua [ant. Aira da Pedra] (ay. Villafranca del Bierzo, ant. Paradaseca, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Burbia, León, España)
Cuando don Bernardo de la tropa s[e] salía,
con trescientos mil caballos, todos de una igualía
y otras tantas yeguas blancas, cada cual con la su cría.
El rey, como le vio tantas, una de ellas le pedira.
Llévelas todas, buen rey, llévelas para su vida.
Tente, tente do Bernardo, no hagas tal valentía,,
lo que se gana en un año, suélese perder n`un día.
¿A dónde va Valdovino, primo que `o tanto quería?
Valdovino va a caza, Valdovino no venía;
vámelo buscar, Bernardo, que Dios te lo pagaría.
¿Cómo he buscar un hombre que a mí tan mal me quería?,
que me ha robado cien duros y la sortija ` la niña,
solamente la sortija ya cien duros valiría.
Vámelo buscar, Bernardo, que Dios te lo pagaría.
Se marchara don Bernardo a ver si lo encontraría.
Vira estar a Valdovino al pie de una fuente fría.
¿Qué haces ahí, Valdovino, primo que `o tanto quería?
Estoy mirando a la agua que de esta fuente salía.
¿Qué haces ahí, Valdovino, primo que `o tanto quería?
Estoy mirando a las hierbas que mi caballo pacía.
Qué haces ahí, Valdovino, primo que `o tanto quería?
Estoy mirando a la sangre que de mis venas salía.
¿Quién te hirira, Valdovino, Valdovino quién te hirira?
Dios te libre, don Bernardo, del moro que a mí me hirira:
veinte cuartas tiene de alto, veinticuatro de petrina,
cuarta y media de ojo a ojo, cuatro de cara tenía.
Se marchara don Bernardo a ver si lo encontraría.
Viera estar el moro perro contando una gran mentira:
que matara a Valdovino y que a don Bernardo hirira.
Mientes, mientes, moro perro, mientes, mientes, por tu vida,
ni mataste a Valdovino, ni a don Bernardo hiriras.
Tente, tente don Bernardo, no hagas tal valentía,
que haces tanto al pie de mí como a una palomita.
Juramento tengo hecho, quebrantarlo no quería,
que no me salgo del campo sin tu cabeza o la mía.
Fueron los dos a un campo a donde nadie los vía;
se dieron de recios golpes y el perro moro caía.
Le cortara la cabeza, con las tijeras que tenía;
pra enseñarla a Valdovino muy deprisa camina.
Por la prisa que llevaba, Valdovino ya morira.
Las campanas se tocaban, cuantas en el mundo había,
por l`alma de Valdovino, que para el cielo camina.