IGR: 0101. Versión: 12. Rima: á-o. Hemistiquios 33.
Neiva (Huila, Colombia)
Y yendo para los llanos, donde llaman Puracé,
me dieron un caballito, caballo rucio melado.
Me lo dieron por lo flojo, me salió requetemplado.
Lo llevé para la quebrada, lo lavé muy bien lavado.
Lo llevé para la casa, lo ensillé bien ensillado,
y le dije al mayordomo: Vamos a traer el ganado.
Con toda fuerza y potencia, como a mí me han respetado.
Cogí el toro de la cola, y le di contra el cercado.
Corre, corre, muchachito, con cuchillos afilados,
para sacarle este toro de los mejores bocados.
Los capones y la lengua para hacer un estofado,
para irme a unas fiestecitas y sacarlos embolsados.
Y si este toro me matare, no me entierren en sagrario;
entiérrenme en una loma, donde no pise el ganado,
por donde pasan las chandosas. Aquí murió el desdichado.
No murió de tabardillo,
sino de este mal de amor, que es un mal desesperado.
Otros datos:
Nota: Contaminación: con `Galerón llanero`. -15a chandosas en Colombia por `sarnoso`. El romance No me entierren en sagrado se encuentra también insertado en el Corrido mexicano `Un domingo estando errando`, muy difundido en Colombia (Cf. Ejemplos de melodía nº 42) y cuyo texto en una versión de Aratoca (Santander del Sur) dice así: Un domingo estando errando, / se encontraban dos mancebos / echando manos a sus hierros / como queriendo peliar.//Cuando ya estaban peleando, / llegó el padre del uno: / --Hijo de mi corazón, / ya no peleas con ninguno.//--Retírate de ahí, mi padre, / que estoy más bravo que un león; / --No va y eche mano a espada!--/ Y les traspasé el corazón.//--Hijo de mi corazón / por lo que acaba de hablar, / la vida te han de quitar / antes que arraye el sol.//--Este caballo colorado / que hace un año que nació, / ahí se lo dejo a mi padre, / por la crianza que me dio.//Los tres caballos que tengo, / ahí se los dejo a los pobres, / para que siquiera digan: / --Felipe, ¡Dios te perdone!//Lo que encargo a mi padre,/ que no me entierren en sagrado; //que me entierren en tierra bruta, / donde me trille el ganado.//Con una mano por fuera / y un papel sobredorado,// con un letrero que diga: / `Felipe fue desgraciado.` //Bajaron el toro prieto, que nunca lo habían bajado, //pero ahora sí ya bajó, / revuelto con el ganado.//Ya con esta me despido, con la estrella del oriente, //y eso le puede pasar / al hijo desobediente.// (Héctor Murales, 25 años, de las cercanías de Aratoca, septiembre 1960. La segunda estrofa se completó según la versión de otro informante.
Bibliografía:
Recitada por la señora Sinforosa, viúda de Araújo (60a). Recogida por Gisela Beutler, 1961. (Colec.: Beutler, G.). Publicada en Beutler 1977 [1978], nº 242, pp. 399-400.