Gaiferos y Galván v7

IGR: 0087. Versión: 7. Rima: á. Hemistiquios 90.

España

Vámonos–, dijo, –mi tío,    a París esa ciudad
en figura de romeros,    no nos conozca Galván,
que si Galván nos conoce    mandar nos hía matar.
Encima ropas de seda    vistamos las de sayal;
llevemos nuestras espadas    por más seguros andar;
llevemos sendos bordones    por la gente asegurar.
Ya se parten los romeros,    ya se parten, ya se van,
de noche por los caminos,    de día por los jarales.
Andando por sus jornadas    a París llegado han;
las puertas hallan cerradas,    no hallan por donde entrar.
Siete vueltas la rodean    por ver si podrán entrar,
y al cabo de las ocho    un postigo van hallar.
Ellos que se vieron dentro    empiezan a demandar;
no preguntan por mesón,    ni menos por hospital,
preguntan por los palacios    donde la condesa está.
A las puertas del palacio    allí van a demandar.
Vieron estar la condesa,    y empezaron de hablar:
Dios te salve, la condesa.    Los romeros, bien vengáis.
Mandedes nos dar limosna    por honor de caridad.
Con Dios vades, los romeros,    que no os puedo nada dar,
que el conde me había mandado    a romeros no albergar.
Dadnos limosna señora,    qu` el conde no lo sabrá;
así la den a Gaiferos    en la tierra donde está.
Así como oyó Gaiferos    comenzó de sospirar;
mandábales dar del vino,    mandábales dar del pan.
Ellos en aquesto estando    el conde llegado ha.
¿Qué es aquesto, la condesa?    aquesto ¿qué puede estar?
¿No os tenía yo mandado    a romeros no albergar?
Y alzara la su mano,    puñada le fuera a dar
que sus dientes menudicos    en tierra los fuera a echar.
Allí hablaran los romeros,    y empiezan de hablar:
¡Por hacer bien la condesa    cierto no merece mal!
¡Calledes vos, los romeros,    no hayades vuestra parte!
Alzó Gaiferos su espada,    un golpe le fue a dar
que la cabeza de sus hombros    en tierra la fuera a echar.
Allí habló la condesa    llorando con gran pesar:
¿Quién érades, los romeros,    que al conde fuistes matar?
Allí respondió el romero,    tal respuesta le fue a dar:
Yo soy Gaiferos, señora,    vuestro hijo natural.
Aquesto no puede ser,    ni era cosa de verdad,
que el dedo y el corazón    yo lo tengo por señal.
El corazón que vos tenéis    en persona no fue a estar,
el dedo bien es aqueste,    que en esta mano me falta.
La condesa que esto oyera    empezóle de abrazar;
la tristesa que tenía    en placer se fue a tornar.

Otros datos:
Variantes: -29a dijo y alzara su mano {I|(Pl. s.); -31b y empezaronle (Pl. s.); -43b aquí lo veréis faltar. (Pl. s.) (si no es enmienda de Durán).

Bibliografía:
Documentada en 1547 en Canc. de rom. s. a. f. 205, Canc. de rom. 1550 f. 205 y Pliego suelto del s. XVI s. a. ni l. Síguense dos romances de Gaiferos en los cuales se contiene cómo mataron a don Galván . . . Síguese el segundo Romance. En el Rom. gen.. del señor Durán [Dicc. 1062?] Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 172, vol. II, pp. 226-228 (Gaiferos.--II.).