IGR: 0080. Versión: 54. Rima: 8+8 í-a. Hemistiquios 91.
Sisterna (parr. Santa María de Sisterna, ay. Ibias, p.j. Cangas del Narcea, ant. Cangas de Tineo, Asturias, España)
A cazar iba don Buiso, a cazar como solía,
los perros iban cansados la caza no le venía;
se volviera pa su casa más triste que non salía.
(le dice la madre)
Aquí te traigo, don Buiso, noticias de la alegría,
ya pariera Doñana un hijo que arrelucía,
un niño que arrelumbraba que al mismo Dios parecía.
Ese niño, la mi madre, sin padre se criaría.
¡Ay, sin padre no por cierto, porque él buen padre tenía!
Traigo la muerte en el cuerpo, mi Dios me la quitaría,
no lo diga usté a Doñana hasta un año y un día.
Dígamelo, la mi suegra, dígamelo, suegra mía,
mis ventanas `taban abiertas, ¿de mí quién las cerraría?
Las cerré yo, Doñana, pa que el frío no te entraría.
Dígamelo, la mi suegra, dígamelo, suegra mía,
mis cuartos `taban barridos ¿de mí quién los mancharía?
Los manchó la gente, Doñana, que a ti verte venía.
Dígamelo, la mi suegra, dígamelo, suegra mía,
¿qué tiempo tardan en ir las paridas a la misa?
Doñana, siete semanas,
pero tú como eres señora, un año ya más un día.
Ayer se cumple tal año y hoy se cumple tal día.
Dígamelo, la mi suegra, dígamelo, suegra mía,
¿dónde vai el mió don Buiso que él a verme no venía?
El tu don Buiso ha ido a una bodas en Sevilla,
ha dicho que no venía hasta un año y un día.
Dígamelo, la mi suegra, dígamelo, suegra mía,
¿a ver qué ropas pongo yo para ir a la misa?
Doñana, como eres blanca, la negra bien te estaría.
¡Ay, qué tontas son las suegras y quien de suegras se fía!,
¿tando mió don Buiso vivo voy ir de luto a la misa?
No hizo caso de su suegra, se vistió de seda fina.
¡Ay, que viuda tan guapa, ay, que viuda tan linda!
¿Qué les pasa a la gente que tanto que pa mí miran?
Doñana, como eres guapa, tú muy bien les parecías.
Dígamelo, la mi suegra, dígamelo, suegra mía,
¿de quién es aquél velatorio que el corazón me partía?
Aquel velatorio, Doñana, ¡las cosas que más querías!,
ayer se cumplió tal año y hoy se cumple tal día.
¡Bien mala fue la mi suegra, bien mala fue, suegra mía,
bien mala fue la mi suegra, que tanto me lo encubría!
Se volviera pa su casa más triste que non salía;
se abrazó a un crucifijo que allí en la sala tenía.
¡Quien dio a mi Pedro la muerte que me quite a mí la vida!
Las campanas aquel pueblo de par en par se tañían,
por el alma de Doñana que a los cielos se subía,
le quedó el niño en los brazos como el sol cuando nacía.