Delgadina v160

IGR: 0075. Versión: 160. Rima: á-a+pareados. Hemistiquios 48.

Valera (Trujillo, Venezuela)

Un rey tenía tres hijas    y a las tres las adoraba;
la más pequeñita y bella    Delgadina se llamaba.
Un día, puesta la mesa,    su padre la enamoraba:
Oye bien, mi Delgadina,    ¿quieres ser mi esposa amada?
No lo permita la ley    ni la Virgen soberana
que el padre que Dios me ha dado    quiera ser mi mal tirano.
¡Acudan aquí, vasallos,    a encerrar a Delgadina
en el cuarto más oscuro    que mire pa la cocina!
Hermana, por ser mi hermana,    dame una poquita de agua,
que tu hermana Delgadina    se muere de sed y de hambre.
Hermana, por ser mi hermana    yo no te la puedo dar,
porque si me ve papá    me puede hasta matar.
Mi madre, por ser mi madre,    dame una poquita de agua,
que tu hija Delgadina    sé muere de sed y de hambre.
Mi hija, por ser mi hija,    yo no te la puedo dar,
porque si me ve tu padre,    me mandará fusilar.
Mi padre, por ser mi padre,    dame una poquita de agua,
que mucha es la sed que tengo    y el hambre que me acompaña.
¡Acudan aquí, vasallos,    a darle agua a Delgadina,
en el vaso más rameado    y del agua cristalina!
Cuando los vasallos, fueron    a darle agua a Delgadina,
Delgadina se había muerto    en el cuarto `e la cocina.
Delgadina fue al cielo    coronada de angelitos,
y su padre fue al infierno,    coronado de diablitos.

Bibliografía:
Recitada por Prudencia Peña. Recogida por Rafael Olivares Figueroa, 1944. (Archivo: AMP; Colec.: Olivares Figueroa, R.). Publicada en Díaz Roig 1990a, nº XII, 11.1, p. 122.