Delgadina v92

IGR: 0075. Versión: 92. Rima: á-a. Hemistiquios 60.

Tanda (parr. Taranes, ay. Ponga, p.j. Cangas de Onís, Asturias, España)

Un padre tenía tres hijas,    de las tres, la más delgada,
un día comiendo a la mesa,    su padre la reparaba:
Delgadina, Delgadina,    tú has de ser mi enamorada.
No lo quiera Dios del cielo    ni la Virgen soberana,
que yo enamorada sea    del padre que me engendrara.
Arriba, arriba caballeros    a encerrar a la Delgada,
no le deis gota de vino    ni tampoco gota de agua,
darle tocino añejo    y carne de vaca salada.
Delgadlna, contsa sed,    se asomaba a una ventana,
de donde via a sus hermanas    bañándose en agua rosada:
Por Dios, hermanas queridas,    por Dios, hermanas del alma,
por esta jarrita de oro    dadme una gota de agua.
Agua, sí te la daremos    pero ha de ser de una llamaza
por donde andan los sapos    y donde cantan las ranas.
Delgadina contsa sed    se asomaba a otra ventana,
de donde via a su madre    en una silla sentada:
Por Dios, madre de mi vida,    por Dios, madre de mi alma,
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Quítate de ahí, perrona,    quítate de ahí, malvada,
que de seis años a esta,    me trajiste mal casada.
Delgadina contsa sed    se asomaba a otra ventana,
de donde via a su padre    paseándose por la sala:
Por Dios, padre de mi vida,    por Dios, padre de mi alma,
por aquél que está en la cruz    déme usted una gota de agua,
que a las doce de la noche    tengo ser su enamorada.
Arriba, arriba caballeros,    a dar agua a la Delgada.
Unos con jarros de oro    otros con jarros de plata.
por mucho que caminaron    Delgadina ya espiraba.
La cama de Delgadina    de angelitos se rodeaba,
la cama del rey su padre    de demonios `ta clavada.

Bibliografía:
Recitada por Cipriano Bulnes (27a). Recogida por Aurelio de Llano Roza de Ampudia, 1920. (Archivo: AMP; Colec.: Llano Roza de Ampudia, A. de). Publicada en Gutiérrez Estévez 1981, II, p. 19 [00028 ] (Tesis doctoral).