Conde Niño+Valdovinos sorprendido en la caza v13

IGR: 0049+0796. Versión: 13. Rima: á (L. Hemistiquios 120.

Palacios del Sil (ay. Palacios del Sil, p.j. Ponferrada, ant. Murias de Paredes, comc. Ribas del Sil, León, España)

Conde Olinos, conde Olinos,    es niño y pasó la mar.
Levantóse el conde Olinos    mañanita de San Juan
y llevó el caballo al agua    a una fuente junto al mar.
Mientras el caballo bebe    él se pusiera a cantar.
Bebe, mi caballo, bebe,    Dios te me libre de mal,
de los peligros del mundo    y de las aguas del mar,
y de los castillos moros,    que me quieren mucho mal
Bien lo oyó la reina mora    en altas torres en que está.
Venid, hijas, venid, hijas,    venid, hijas, a escuchar
y oiréis a la sirena    cómo canta cabe el mar.
Respondió la más pequeña,    más le valiera callar:
Quien canta no es la sirena,    yo bien conozco el cantar,
quien canta es el conde Olinos    que conmigo quier casar.
La reina, que tal oyera,    lo mandara aprisionar.
Moricos, los mis moricos,    los que coméis del mi pan,
ir buscar el conde Olinos,    con la infanta quier casar.
El que me lo traiga vivo    todo un reino le he de dar,
y el que me lo traiga muerto    con la infanta ha de casar,
y el que traiga su cabeza    en oro lo he de pesar.
Por aquella cuesta abajo    los moros van a buscar,
encuentran al conde Olinos    con ganas de pelear.
¿Qué haces ahí, conde Olinos?    ¿qué vienes aquí a buscar?
Si vienes por la infantina    de aquí no la llevarás,
si a buscar vienes la muerte    te la venimos a dar.
¡Oh, mi espada de Toledo,    de oro rico y buen metal!
Que de muchas me libraste,    hoy no me quieras faltar,
que si de esta me libraras    te vuelvo a sobredorar.
Por la gracia de la Virgen    comenzó la espada a hablar:
Si tú meneas los brazos    cual los sueles menear
yo cortaré por cabezas    como cuchillo por pan.
¡Oh, mi caballo querido!    ¡oh, mi querido alazán!
Que de muchas me libraste,    hoy no me quieras faltar,
que si de esta me libraras    ricos arneses tendrás.
Por la gracia de Dios Padre    comenzó el caballo a hablar:
Si me montas. conde Olinos,    como me solías montar
los cuatro bandos de moros    los pasaré par a par.
Cuando llegó el mediodía    no halló con quien pelear;
sólo quedó un perro moro    que no lo pudo encontrar,
escondido entre unas matas    vigilaba sin cesar.
Mientras el conde descansa    en medio de un robledal,
el moro, que lo seguía,    a traición lo ha de matar.
La reina, cuando lo supo,    la infanta manda matar.
A él lo llevan en andas,    a ella en un escaño real.
Ella se volvió paloma,    él un rico palomar.
La reina, cuando lo supo,    también los manda matar.
De él nació un olivo,    del otro un respino albar;
cuando el viento los menea    los dos se van a besar.
La reina, muy envidiosa,    pronto los manda cortar;
el cortador que los corta    no cesaba de llorar.
Uno mana sangre pura,    otro mana sangre real.
Del uno nació una fuente,    del otro un rico caudal,
los que tienen mal de amores    allí se van a lavar.
Muy enamorada, la reina    allí se fuera a lavar.
Corred, aguas, corred, aguas,    que en vos me voy a lavar.
Las aguas, cuando la oyeron,    comenzaron así a hablar:
Cuando yo era conde Olinos    tú me mandaste matar,
cuando yo era un olivo    tú me mandaste cortar,
pero ahora que soy fuente    no me puedes facer mal.
Para todos correré,    para ti me he de secar.
Conde Olinos, conde Olinos,    es niño y pasó la mar.

Otros datos:
Notas: La recitadora aprendió el romance de su madre, Felicidad Fernández.. Pese a ello y a su recuerdo del canto de romances que acompañaba los filandones aun h. 1920, puede considerarse versión derivada de un texto impreso [L]. Para amplias y valiosas notas del editor sobre la historia del romance y su función en la comunidad local, véase su Antología Sonora II, 2010 [Fraile Gil Rom-Panhisp.-2/CD]. p. 76.

Bibliografía:
Recitada por Evangelina González Fernández (74a). Recogida por José Manuel Fraile Gil, Eliseo Parra García, y Susana Weich-Shahak, 1992. (Archivo: ASFG; Colec.: Fraile Gil, J. M.). Publicada en Fraile Gil Rom-Panhisp.-2/CD 2010, vol. 1, corte nº 21, texto nº III.4, pp. 74-76. Reproducida aquí con permiso del editor.