IGR: 0049. Versión: 198. Rima: á. Hemistiquios 32.
Valladolid (Valladolid, España)
Estaba don Fernandito a las orillas del mar,
mientras que el caballo bebe Fernandito echó un cantar.
Mira, hija, cómo canta la sirenita del mar.
No es la sirenita, madre, ni lo es, ni lo será,
que es don Fernandito, madre, que me ha venido a buscar.
Si te viene a buscar, hija, le mandaremos matar.
Si le manda matar, madre, me mandará degollar.
Al otro día siguiente juntos los van a enterrar;
a ella, como hija de reina, la entierran en un altar,
ya él, como hijo de conde, un poquito más allá,
donde manaba una fuente con un rico manantial,
donde se curan los dedos y otros males que Dios da.
La reina, que sabe eso, un dedo se fue a curar.
Quítate de aquí, mi reina, no nos vengas a estorbar,
que antes que éramos cristianos nos mandastes degollar,
y ahora que somos santos no nos vengas a estorbar.