Conde Niño v34

IGR: 0049. Versión: 34. Rima: á. Hemistiquios 37.

Truébano (ay. San Emiliano, ant. La Majúa, p.j. León, ant. Murias de Paredes, comc. Babia, León, España)

Estando don Fernandito    a la orillita del mar,
dando agua a su caballo,    Fernandito echó a cantar.
La reina, que lo escuchaba,    a su hija fue a llamar.
Mira, hija, qué bien canta    la sirenita del mar.
No es la sirenita, madre,    que algún sireno será;
es el conde Fernandito,    que a mí me viene a buscar.
Si te viene a buscar, hija,    le mandaremos matar.
No le mandes matar, madre,    que a mí me degollarán.
Al entrar en el palacio    tres puñaladas le dan;
otras tres a su caballo    para la reina gozar.
El murió a la medianoche    y ella a los gallos cantar.
Como era hijo de reyes,    le enterraron n`el altar,
y ella, hija de condes,    tres pasitos más atrás.
En el medio de los dos    ha nacido un gran rosal;
ambos crecen, ambos crecen,    ambos crecen a la par.
Y la reina, al ver esto,    grande envidia le fue a dar
. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    les ha mandado cortar.
De ella salió una paloma    y de él un gavilán.
Y la reina, de envidia,    les ha mandado cazar.
(Después se hacía un altar milagroso)    
.    

Bibliografía:
Recitada por Amparo Gómez (60a). Recogida por Mikel Bilbao, Cruz Montero, Silvia Roubaud y Ana Valenciano, 1985. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta LEÓN 85; cinta: 9.12-7.2/B-01). Publicada en TOL I 1991, pp. 160-161.