IGR: 0023+0110. Versión: 118. Rima: í-o+á. Hemistiquios 56.
Andalucía s. l (auton
Mañana nombra a una quinta y a Gerineldo de capitán general.
Un día estando comiendo el rey empieza a preguntar:
Tú no tienes novio ni te debes casar.
Papá no me digas eso, que me pruebas a insultar.
Tengo en el pecho una carta del capitán general;
si usted me diera permiso para salir a buscar.
Mi permiso ya lo tienes, mi permiso y mucho más.
Se ha vestido de peregrina y le ha salido a buscar,
de día por las montañas de noche por la ciudad.
Cuando venía de vuelta se encuentra un vaqueral:
¿De quién es ese ganado con tanto hierro y señal?
Es del conde Gerineldo que mañana se va a casar.
Al oír estas palabras al suelo cayó mortal;
se ha levantado de pronto y le ha empezado a preguntar:
Una moneda te doy si me llevas adonde está.
La ha cogido de la mano y la ha puesto en el portal.
Gerineldo, Gerineldo, una moneda me das.
Se echa mano al bolsillo, cinco pesetas le da.
Qué poca limosna dais para lo que solíais dar.
¿Si te acuerdas de estos labios que te vienen a besar,
si te acuerdas de estos brazos que te vienen a abrazar?
La novia al oír aquello se ha salido al portal.
Que se quede con nosotros que nos sirva de criá.
La carne que tengáis mía, la mandáis a salar,
y el pan que tengáis mío, a los pobres se le da,
que me voy con mi romera, que me ha venido a buscar.
Maldita sea tu romera que te ha venido a buscar,
que se lleva a mis amores para no verlos nunca más.
(Precede el romance de Gerineldo, 0023.)