IGR: 0023+0110. Versión: 4. Rima: í-o+á. Hemistiquios 76.
Chano (ay. Peranzanes, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Fornela, León, España)
Genereldo, Genereldo fue a dar agua a su caballo.
Mientras su caballo bebe, Genereldo echa un cantar;
bien lo oyera la infantina de altas torres donde está.
¿Qué es esto que suena, madre, es la serena del mar?
No es la serenita, hija, ni tampoco el su cantar,
que es el conde Genereldo, de ti se quiere enamorar.
(Ella tuvo una entrevista con él.)
A las once acuesta el rey y a las doce está dormido,
y a la una puede entrar Genereldo en mi castillo.
(Cuando entró y ella en la cama y cuando lo vio pisar, dice:)
¿Quién es ese galán, o quién es ese atrevido?,
¿quién es ese galán que estas horas ronda mi castillo?
Señora, soy Genereldo que vengo a lo prometido.
Perdóname, Genereldo, que no te hube conocido.
Se quitó él sus ropas mayores y allí se dejó acostar,
y entre besos y abrazos se quedan los dos dormidos.
Ha soñado un sueño el rey que de veras le ha salido:
O me duermen con la infanta o me roban el castillo.
Se levanta de la cama en camisa y calzoncillo;
va a la cama de la infanta y encontró los dos dormidos.
Yo si mato a Genereldo, yo le crié desde niño;
y si mato a la mía infanta, mi reinao queda perdido.
Aquí queda mi espada, pa que sirva de testigo.
Eso del amanecer la infantina dio un suspiro.
Levántate, Genereldo, que ya somos conocidos,
la espada de mi rey padre entre los dos ha dormido.
¿Por dónde quieres que vaya, tres horas el sol salido?
Vete por esos jardines cogiendo rosas y lirios;
la rosa más encarnada todo el color te ha comido.
El rey, como noticioso, al encuentro le ha salido.
¿Dónde vienes, Genereldo, pálido y descolorido?
Vengo por estos jardines cogiendo rosas y lirios.
Mientes, Genereldo, mientes, que con la infanta has dormido.
Máteme, máteme, el rey padre, que `o lo traigo merecido.
Yo no te voy a matar, te crié desde muy niño;
y si mato la mía infanta, mi reinao queda perdido.
El castigo que te voy a dar ya lo tienes prometido:
entre las once y doce señal de mujer y marido.
Tengo hecho juramento a la Virgen de la Estrella,
mujer que ha sido mi dama de no casarme con ella.
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(Sigue el romance de La Condesita, 0110.)