IGR: 0023+0110. Versión: 292. Rima: í-o+á. Hemistiquios 114.
Cangas de Narcea (ay. Cangas de Narcea, ant. Cangas de Tineo, p.j. Cangas de Narcea, ant. Cangas de Tineo, Asturias, España)
Mes de Mayo, mes de mayo mañanitas de San Juan
cuando los arrilleritos para los puertos se van.
También iba Gerineldo llevar su caballo al agua
a los corrientes del río y a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe Gerineldo echó a cantar.
Las aves que iban volando se paraban a escuchar.
La infantina que lo oyó al balcón salió a mirar.
Gerineldo, Gerineldo paje del rey tan querido,
si fueras rico de hacienda como eres galán polido,
dichosa sería la dama que se casara contigo.
Señora, soy su criado y usted se burla conmigo.
No me burlo Gerineldo que de veras te lo digo.
Pues si usted lo dí de veras yo rondaré su castillo?
A las dos se acuesta el rey, a las tres ya está dormido.
Cuando cante el gallo inglés, cuando cante el gallo pío,
cuando cante el gallo inglés el buen rey está dormido.
Te aviarás, Gerineldo, y te mudas de vestido;
calzas zapatos de seda para no meter ruido.
Cantada del gallo inglés, cantada del gallo pío,
se aviaba Gerineldo, se mudaba de vestido,
calza zapatos de seda para no meter ruido,
y al subir de la escalera Gerineldo dio un suspiro.
¿Cuál es el pícaro tuno que me ronda mi castillo?
Soy Gerineldo, señora, que vengo a lo prometido.
Dispénsame Gerineldo, que no te había conocido.
Lo agarraba de la mano para dentro lo ha metido.
¿Quieres comer o beber? He comido y bebido.
Lo desviste y lo descalza y lo trata con cariño.
Se acostaban los dos juntos como mujer y marido.
Soñaba el buen rey un sueño que le saliera efectivo:
o le duermen con la infanta o le roban el castillo.
Se levantaba el buen rey, no hay quién le apura el vestido
si no el criado del plaza o su hermano chiquitino.
Pregunta por Gerineldo: Fue de ronda y no ha venido.
Se echaba a andar el buen rey, paso a paso para el castillo;
se encuentra los dos juntos como mujer y marido.
Yo si mato a Gerineldo, me ha servido con cariño;
yo si mato a la infantina, mi reino queda perdido.
Pondré mi espada en el medio que les sirva de testigo.
Con el frío de la espada la infanta se ha espavorido.
Levántate Gerineldo, dulce sueño hemos dormido;
la espada del rey mi padre entre nos ha amanecido.
Prepárate Gerineldo si tú la hubieras traído.
No la traje, no señora, que la dejé en el castillo
¿Por dónde me voy ahora que no sea conocido?
Pues vete por los jardines cogiendo rosas y lirios.
Y el buen rey qu` estaba en vela al encuentro le ha salido.
¿Dónde vienes Gerineldo, vienes tan descolorido?
La fragancia de una rosa la color me había conmigo.
No es eso, Gerineldo que con la infanta has dormido.
Se arrodilla a los pies del señor: Déme su castigo.
El castigo que te doy ya lo traigo prevenido,
que antes de las diez y media de ser mujer y marido.
Con esta espada me maten o con otra que más cortar,
que dama que sea mía con ella no he de casar.
Tengo juramento hecho a la Virgen de la Estrella
que dama que sea mía de no me casar con ella.