Gerineldo+La Condesita v190

IGR: 0023+0110. Versión: 190. Rima: í-o+á. Hemistiquios 86.

Zaratán (ay. Valladolid, p.j. Valladolid, ant. Valladolid (Plaza), Valladolid, España)

Al rey le han pedido guerra    y parece que la da
y ha nombrado a Gerineldo    de capitán general.
Cuando la infanta lo sabe    ya no deja de llorar.
¿Por qué lloras, la mi infanta?    ¡Pues no tengo qué llorar,
si me han dicho que te llevan    de capitán general!
Si a los siete años no vuelvo,    con otro puedes casar.
A los siete, ni a los ocho,    por mí bien seguro vas.
Se han pasado los siete años,    su padre le dice ya:
Hija, ¿cómo no te casas,    cómo no tomas marido?
¡Cómo quieres que me case    si Gerineldo está vivo!
Sólo le pido a usted padre    que me comprara un vestido;
no se lo pido de oro,    tampoco de plata fino,
se lo pido de sayal,    de lo que llaman torcido,
para yo irle a buscar    en clase de peregrino,
de noche por los arados    de día por los caminos.
Ha andado treinta leguas    sin hallar hombre nacido,
y al andar las treinta y una    ha encontrado un pastorcito:
Pastor que guardas caballos,    tú me dirás la verdad:
¿de quién son esos caballos    que sacan a pasear?
De Gerineldo, señora    que mañana va a casar.
Si quisiera el pastorcillo    a venirme a enseñar,
si se perdia algún caballo,    yo traigo aquí que pagar.
No tiene la pelegrina    dinero para pagar.
Echó mano a su cartera    y una onza le fue a dar.
Y al subir por la escalera    con el conde vino a dar:
Buenos días tenga, conde,    buenos días tenga ya;
limosna vengo a pedir,    limosna vengo a buscar.
Y al decir estas palabras    un rial en plata la da.
¡Qué cortita es la limosna,    conde, que me sueles dar;
si en casa del rey mi padre    pesetas solían dar!
¿De dónde es la pelegrina    tan cortés en el hablar?
De Francia vengo, señor,    tres leguas de Portugal.
¿Qué se oye de Gerineldo,    qué se oye por allá?
De Gerineldo, señor,    poco bien y mucho mal,
que ha dejado a la su infanta    para con otra casar.
Al oír esto el, buen conde,    se ha caído para atrás;
ni con agua ni con vino    le podían sujetar,
sino con palabras dulces    que la pelegrina le da.
No te acordarías, conde,    la noche de Navidad,
me diste cadena de oro    y un hermoso brillantar.
Si quieres venir conmigo?    A la otra la dice ya:
Yo me voy con la mi infanta,    que me ha venido a buscar,
que los amores primeros    son muy malos de olvidar.
(Precede el romance de Gerineldo, 0023.)    

Bibliografía:
Recitada por Aurelia Hernández «la Portuguesa». Recogida por Diego Catalán y Álvaro Galmés, 1946. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en RTLH 5 (1971-1972), pp. 138-140, nº VII.180.