Muerte del príncipe don Juan v17

IGR: 0006. Versión: 17. Rima: á-a. Hemistiquios 72.

Buiza (ay. La Pola de Gordón, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Gordón, León, España)

¿Qué se cuenta por Sevilla,    qué se cuenta por Granada?
Que se cuenta de don Juan    que está muy malo en la cama.
Siete dotores le asisten,    los mejores de Granada;
unos dicen que está bueno    otros que su mal no es nada.
Sólo falta por venir    aquel dotor de la Parra.
Estando en estas razones,    el dotor entra por la sala.
¿Cómo te va don Juan,    cómo te va en esa cama?
Váyame como Dios quiera,    como Dios quiera me vaya.
Luego que le tomó el pulso,    dice que de muerte estaba.
Don Juan, despón de tu vida,    don Juan, despón de tu alma;
siete horas tienes de vida,    hora y media va pasada.
Siete horas tengo de vida,    padre mío de mi alma,
siete horas tengo de vida,    hora y media va pasada.
Esa niña que ahí queda    bien sé que encinta quedaba;
de todo lo que le di,    padre, no le quite nada,
no le quiten un anillo    que le di de enamorada,
que el anillo, sin la piedra,    catorce doblas costara.
Estando en estas razones,    ella entraba por la sala,
con el cabello tendido    y derramando agua clara.
¿Dónde vienes, mi querida,    regalo de la mi alma.
Vengo de aquella ermitina    que le llaman Santa Clara,
de pedirle y de rogarle    que te saque de esa cama.
Sí saldré, querida, sí,    mañana por la mañana,
verás mi cuerpo tendido    pidiéndote una mortaja;
los dos iremos juntitos    a oyer misa a Santa Clara,
tú con tu vestido negro,    yo con mi mortaja blanca;
yo me quedaré allí,    tú te vendrás para casa,
tus ojos serán dos fuentes    que manarán agua clara,
para regar campos verdes    desde Sevilla a Granada;
de tus tíos y parientes    serás la más despreciada,
ya te quitarán las llaves    como una rüín criada.
La niña, que esto oyó,    cae en suelo desmayada;
al punto estaba su suegro,    luego acudió a levantarla.
¡Arriba, arriba, mi querida,    arriba, arriba, mi esclava!
No quiso el rey de los cielos    quedase desemparada,
que él murió a la medianoche    y la niña al romper el alba.

Bibliografía:
Recitada por María Suárez Álvarez (40a). Recogida por Josefina Sela, 1916. (Archivo: AMP; Colec.: Sela, J. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal); cinta: BB/071). Publicada en TOL I 1991, pp. 38-39.