IGR: 2463. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 124.
España
Cómo quedó con tristeza la reyna, y desconsolada,
de la vitoria que tuuo ensangrentando su lança
el robusto moro Muça y quan bien vengó su saña
en los christianos guerreros de la nobleza de España.
Vn page camina apiessa a contar lo que passaua
al valiente don Manuel, cauallero de gran fama.
Don Manuel, quando lo oyó, gran pena y dolor mostraua
en saber del gran pesar con que la reyna quedaua,
y leuantóse animoso de la cama donde estaua
sanando de las heridas que sacó de vna batalla.
No quiere hablar a la reyna ni a nadie dize palabras;
embía vna carta al moro que desta suerte empeçaua:
«A ti, el fuerte moro Muça, y tenido en nuestra España
por el más diestro y valiente que en la morisma se halla,
pues lleuaste las cabeças haziendo vengança braua,
y saliste con victoria en la sangrienta batalla,
ven, y lleuarás la mía o dexarás aquí el alma».
Luego le responde el moro mostrando crecida saña,
y dize que él se apareja para lo que demandaua.
Don Manuel pide vn cauallo y que le traygan sus armas;
sale muy ligero al campo blandiendo una gruessa lança;
vnas armas lleua negras grauadas de oro y grana.
El cauallo va espumoso, todo de color de plata;
la cubierta toda negra, que tristeza demostraua.
Lleua el escudo azerado con vna sierpe pintada,
echando llamas de fuego por la boca y por las barbas,
con vnas letras que dizen: «Del moro tendré vengança».
Lleua una vandera negra, en ella vna cruz pintada;
vna espada ancha y fuerte, cortadora y estimada.
Sale don Manuel al campo adonde el moro aguardaua.
El moro, no descuydado de salir a la demanda,
assoma por vn camino con soberbia y gran pujança
en un cauallo bermejo con vna vandera blanca.
La lança parece negra, que los estremos juntaua;
vnas armas relumbrantes y en el siniestro vna adarga,
escripto en ella vn letrero que dize en letras doradas:
«Tengo por fe mi porfía», y al fin la muerte pintada.
Trae arremangado el braço, la carne toda alheñada,
y por el cobdo apretado vn cendal de seda parda.
Trae vn tocado rebuelto con el nombre de su amada;
los jaezes del cauallo de perlas se demostrauan;
vn alfange guarnecido con borlas de seda largas,
vna banda toda verde por el ombro derrocada.
A gritos va diziendo: «Sea Mahoma en mi guarda»;
«¡Santiago!» para la suya el christiano a bozes llama.
Parte el moro tan furioso que parece que temblaua
la tierra por do corría con el brío que llevaua.
Don Manuel es belicoso, a Muça enrristó su lança;
fueron tales los encuentros que cada qual ya tembaua.
Hazen las lanças pedaços, ponen mano a las espadas;
dale el moro a don Manuel, con el ansia que lleuaua,
vn tal golpe con su alfange, que de la silla le saca.
Don Manuel, muy animoso, en la cabeça le alcança
al moro vn pesado golpe, parecíe que desmayaua,
y al segundo que le tira le dexó casi sin alma.
Date, moro–, dize luego, mas el moro ya no habla,
y como lo vido muerto rezio del cauallo falta;
de los ombros la cabeça en vn instante le aparta,
y por la boca y el cuello el alfange le hincaua.
Camina para el Real do el rey y la reyna estauan
con otas muchas donzellas que juntas la acompañauan,
do les mostró la cabeça de Muça, que desseauan.