El rastro divino v6

IGR: 1537.1. Versión: 6. Rima: á-o. Hemistiquios 40.

Barcia (parr. Piquín, ay. Ribeira de Piquín, ant. Meira, p.j. Fonsagrada, Lugo, España)

Por el rastro de la sangre    que Jesús va derramando
camina la Virgen pura,    camina, va caminando,
camina la Virgen pura    en busca de su hijo amado.
En el medio del camino    una señora ha encontrado.
Dígame usted, ay señora,    si a Jesús ha encontrado.
Sí, señora, sí, señora,    rendido y afatigado;
una cruz llevaba a cuestas    y de un palo muy pesado;
una soga a la garganta,    los judíos van tirando,
cada vez que de ella tiran    va cayendo y levantando.
Aprisa, señora, aprisa,    hasta llegar al Calvario.
Por presto que allá lleguemos    ya le habrán crucificado.
Unos le metían espinas    y otros le metían clavos,
y otros le daban lanzadas    en sus divinos costados.
La sangre que de él caía    caía en un cáliz sagrado;
el hombre que la bebía    sería bienaventurado;
neste mundo sería rei,    no outro rei coronado.
I o que esta oración dixera    tódolos viernes dun ano
sacaría un alma de penas    i-a súa de gran pecado.
Quen a sabe non a di    i o que a oi non a aprende,
i o día do gran juicio    verás qué conta lle tiene.

Bibliografía:
Recitada por Elvira Álvarez (40a). Recogida por Aníbal Otero Álvarez, 1928 (fecha deducida) (Archivo: AMP; Colec.: Otero, A. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en RT-Galicia 1998, p. 442.