IGR: 1210. Versión: 1. Rima: á. Hemistiquios 46.
España
En el cerco de Çamora grandes alaridos ay,
no enbate ni pelea mas en dolor y pesar
por muer[t]e del rey don Sancho que acabava d`espirar.
Llóranle duques y conde[s], llóralo todo el real.
Haze grande sentimiento don Rodrigo de Vivar;
palabras está diziendo para el coraçón quiebrar:
¡Rey don Sancho, rey don Sancho, Dios te quiera perdonar!
No mueres de calentura ni de otro ningún mal,
no te mataron los moros que Aragón fuiste a buscar;
ma[s] matóte un alevoso sin tu averle echo mal.
Buen rey, si tú me creyeras lo que te fui avisar
ni tú perdieras la vida ni yo mi rey natural.
Estas palabras diziendo, buelve a los que allí están:
Aprended, onbres mancebos, ancianos, ascarmentad [sic]
cuan poco dura la vida quien contra sus padres va,
quien quiebranta el juramento cómo sienpre acaba en mal.
Tales palabras dezía que a todos hazía llorar.
No llora don Diego Ordóñez porque amortecido está;
mas después de sí tornado, començó luego a hablar:
Rey don Sancho, rey don Sancho, mi buen señor, ¿dónde estás?,
que ayer te tenía el mundo y oy te quieren enterrar.
Mas no logre yo mis canas, las que me van asomar,
si esta muerte que te an dado no la entiendo de vengar.