{"id":130,"date":"2024-02-17T11:09:33","date_gmt":"2024-02-17T10:09:33","guid":{"rendered":"https:\/\/romancero.es\/arnaldos\/?post_type=chapter&#038;p=130"},"modified":"2026-03-11T18:41:15","modified_gmt":"2026-03-11T17:41:15","slug":"analisis-del-romance","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/romancero.es\/arnaldos\/chapter\/analisis-del-romance\/","title":{"rendered":"An\u00e1lisis del romance"},"content":{"raw":"El an\u00e1lisis del romance puede hacerse desde muchos puntos de vista. Desde el punto de vista po\u00e9tico puede hacerse tan bello como el an\u00e1lisis del Infante Arnaldos para estudiantes de secundaria que realiza <a href=\"https:\/\/romancero.es\/arnaldos\/chapter\/analisis-del-infante-arnaldos-para-estudiantes-de-secundaria-paola-de-nigris-2009\/\">Paola De Nigris<\/a>.\r\n\r\nUn an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n del romance a trav\u00e9s de sus variantes nos revela un aspecto de gran inter\u00e9s para la historia del romancero. Como dice Ignacio Ceballos Viro en su an\u00e1lisis del romance de tradici\u00f3n oral <a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/variantes_ceballos_Culturas_2009_N8.pdf\"><em>La esposa de don Garc\u00eda<\/em><\/a>: \"Del an\u00e1lisis completo de las variantes de este romance (e igual ocurrir\u00eda con cualquier otro) se puede deducir informaci\u00f3n relativa a m\u00faltiples factores: informaci\u00f3n sobre la versi\u00f3n que llamar\u00edamos \u201cprototipo\u201d, sobre el origen geogr\u00e1fico-ling\u00fc\u00edstico del romance, sobre su forma m\u00e9trica original, sobre la evoluci\u00f3n de su discurso y su lenguaje po\u00e9tico a lo largo de los siglos, sobre las modificaciones en su intriga delimitando o no regiones geogr\u00e1ficas, sus procesos de deturpaci\u00f3n y sus procesos de creaci\u00f3n, adquisici\u00f3n y contaminaci\u00f3n, etc. De este modo, aunque no exista texto antiguo conservado de La esposa de don Garc\u00eda, podemos vislumbrar, a partir de los textos recogidos entre finales del siglo XIX y el siglo XX algunos aspectos de su progresiva transformaci\u00f3n diacr\u00f3nica y diat\u00f3pica. La variaci\u00f3n nos proporciona la cuarta dimensi\u00f3n, el tiempo, en la vida de un romance\".\r\n\r\nLa tradici\u00f3n oral del romance del conde Arnaldos nos permite entender el romance en su totalidad, mientras que la versi\u00f3n impresa m\u00e1s popular tiene mayor belleza po\u00e9tica gracias, entre otras cosas, a que deja el romance inacabado y, por lo tanto, a la libre interpretaci\u00f3n de cada receptor.\r\n\r\n\u00bfCu\u00e1l era la ventura que encontr\u00f3 el conde Arnaldos <em>sobre<\/em> las aguas del mar? Las versiones sefard\u00edes nos lo dicen: el feliz regreso con sus familiares.\r\n\r\n\u00bfArnaldos era conde? No, en todo caso un infante, t\u00e9rmino que en la edad media se refer\u00eda al hijo de un noble.\r\n\r\nLas versiones sefard\u00edes del romance de Arnaldos son narraciones novelescas de un valor po\u00e9tico muy limitado: la ventura de Arnaldos es el reencuentro con sus familiares que le estaban buscando y la canci\u00f3n que canta el marinero no parece que pueda emocionar a quien la escucha. Pero \u00bfqu\u00e9 le imped\u00eda a Arnaldos contactar con ellos durante todo este tiempo? No lo sabemos.\r\n\r\nExplica Men\u00e9ndez Pidal: \"Como vemos, se trata de un sencillo romance de aventuras y reconocimiento, hermoso s\u00ed, pero que no tiene nada de extraordinario. Y que este final que las versiones marroqu\u00edes dan al romance no es un a\u00f1adido postizo (como lo son los versos del <em>Conde Ni\u00f1o<\/em> que a\u00f1ade el cancionero manuscrito de Londres), sino que es el desenlace aut\u00e9ntico y primitivo del Arnaldos, nos lo asegura el hecho verdaderamente singular de que en ese final se aclara todo lo que estaba oscuro o poco comprensible en las truncadas versiones antiguas\".\r\n\r\nEs decir, para Men\u00e9ndez Pidal, gracias al an\u00e1lisis de las versiones llegadas hasta nosotros, por tradici\u00f3n oral y en publicaciones impresas, podemos entender la evoluci\u00f3n de los romances sin que sea conveniente excluir una u otra forma de transmisi\u00f3n en su estudio.\r\n\r\nEl romance del conde Arnaldos probablemente proven\u00eda de un cantar de gesta descendiente de una epopeya. Alg\u00fan juglar, all\u00e1 por el siglo XIII cant\u00f3 una breve canci\u00f3n en la que el infante Arnaldos era encontrado por un marinero de una galera tras varios a\u00f1os de b\u00fasqueda y este canto se populariz\u00f3 de tal manera que Martin Nucio decidi\u00f3 incluir una versi\u00f3n en su cancionero del siglo XVI. La versi\u00f3n inicialmente impresa era la versi\u00f3n trunca, sin el cantar del marinero, de una gran belleza po\u00e9tica. Sin embargo, el gusto de los lectores de la \u00e9poca no pareci\u00f3 entender que no figurara el cantar del marinero en el romance, por lo que el impresor decidi\u00f3 a\u00f1adirlo en la versi\u00f3n publicada en 1550.\u00a0 La popularidad del romance continu\u00f3 por todas las regiones de habla hispana y lleg\u00f3 hasta nuestros d\u00edas conservada especialmente en las comunidades sefard\u00edes del norte de Marruecos. All\u00ed se encontraron las versiones m\u00e1s antiguas, que narran la ventura del encuentro de Arnaldos con sus familiares tras a\u00f1os de separaci\u00f3n, pero lejos de la belleza po\u00e9tica lograda en la versi\u00f3n impresa en el siglo XVI.\r\n\r\nLa versi\u00f3n tal como se imprimi\u00f3 en el Cancionero de Amberes sin a\u00f1o es po\u00e9ticamente m\u00e1s musical y emotiva: el encanto sobrenatural, las evocaciones a una relaci\u00f3n amorosa 'sobre' las aguas del mar, la atracci\u00f3n sexual, la transformaci\u00f3n, el cambio. Continua Men\u00e9ndez Pidal: \"La canci\u00f3n del marinero al ser suprimida recibi\u00f3 un hechizo inefable, muy superior a todo lo que con palabras pudiera expresarse; los versos a\u00f1adidos dieron a esa canci\u00f3n un encanto sobrenatural, y el corte brusco del romance, all\u00ed donde la repulsa del marinero invita a entrar en el prodigioso nav\u00edo, eleva toda esa concepci\u00f3n imaginativa a una regi\u00f3n misteriosa, supraterrenal, donde Lockhart pod\u00eda percibir velada una alegor\u00eda religiosa, donde Mil\u00e1 pod\u00eda hallar un sentido m\u00edstico\".\r\n\r\nMichele D\u00e9bax publica en su <em>Romancero<\/em> la versi\u00f3n Canc. s. a., fol. 193. (Primav., 153), p. 254, con el siguiente comentario:\r\n\r\nEst\u00e1 tambi\u00e9n en Canc. 1550, con diez versos intercalados despu\u00e9s del verso 18 que aluden a los peligros del mar, y en un pliego de Praga (880 del DPS), con una interpolaci\u00f3n de ocho versos cun variantes notables sobre esos peligros, y final trunco.\r\n\r\nSe conoce un texto anterior atribuido a Rodr\u00edguez del Padr\u00f3n conservado en el Cancionero de Londres (se puede ver en Ant. L\u00edr. Cast., 1X, p. 455), versi\u00f3n contaminada en el final por el Conde Ni\u00f1o.\r\n\r\nPara los problemas textuales que plantea el romance, vid. Men\u00e9ndez Pidal, \u00abPoes\u00eda popular y poes\u00eda tradicional en la literatura espa\u00f1ola\u00bb, en Los romances de Am\u00e9rica..., pp. 59-72, y reed. en Estudios..., pp. 333-344); para el cotejo de las versiones antiguas, vid. F. Caravaca, \u00abEl romance del Conde Arnaldos en el cancionero manuscrito de Londres\u00bb, \u00abEl romance del conde Arnaldos en el Cancionero de romances de Amberes s. a.\u00bb, \u00abEl romance del conde Arnaldos en textos posteriores al del Cancionero de roman- ces de Amberes s. a.\u00bb.\r\n\r\nParece imposible delimitar prioridades en este romance m\u00e1s abierto que otros a todas las contaminaciones, por ser una encrucijada de motivos folkl\u00f3ricos. En este caso se justifica un estudio estructural de cada una de las versiones.\r\n\r\n\u00c9sta de Canc. s. a. es considerada por Pidal y por muchos como la m\u00e1s po\u00e9tica, con su final trunco que deja entero el misterio del canto m\u00e1gico.\r\n\r\nFue la \u00fanica conocida hasta finales del XIX, y muy apreciada por los extranjeros. V\u00e9anse las versiones conocidas en Cat. fnd., 1, H 15, pp. 294-297 y tambi\u00e9n los estudios de A. Hauf et J. M. Aguirre, \u00abEl simbolismo m\u00e1gico-er\u00f3tico de El infante Arnaldos\u00bb; J. Caso Gonz\u00e1lez, \u00abTradicionalidad e individualismo en la estructura de un romance\u00bb; A. Su\u00e1rez Pallas\u00e1, \u00abRomance del Conde Arnaldos. Interpretaci\u00f3n de sus formas simb\u00f3licas\u00bb.","rendered":"<p>El an\u00e1lisis del romance puede hacerse desde muchos puntos de vista. Desde el punto de vista po\u00e9tico puede hacerse tan bello como el an\u00e1lisis del Infante Arnaldos para estudiantes de secundaria que realiza <a href=\"https:\/\/romancero.es\/arnaldos\/chapter\/analisis-del-infante-arnaldos-para-estudiantes-de-secundaria-paola-de-nigris-2009\/\">Paola De Nigris<\/a>.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n del romance a trav\u00e9s de sus variantes nos revela un aspecto de gran inter\u00e9s para la historia del romancero. 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La variaci\u00f3n nos proporciona la cuarta dimensi\u00f3n, el tiempo, en la vida de un romance\u00bb.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n oral del romance del conde Arnaldos nos permite entender el romance en su totalidad, mientras que la versi\u00f3n impresa m\u00e1s popular tiene mayor belleza po\u00e9tica gracias, entre otras cosas, a que deja el romance inacabado y, por lo tanto, a la libre interpretaci\u00f3n de cada receptor.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era la ventura que encontr\u00f3 el conde Arnaldos <em>sobre<\/em> las aguas del mar? Las versiones sefard\u00edes nos lo dicen: el feliz regreso con sus familiares.<\/p>\n<p>\u00bfArnaldos era conde? No, en todo caso un infante, t\u00e9rmino que en la edad media se refer\u00eda al hijo de un noble.<\/p>\n<p>Las versiones sefard\u00edes del romance de Arnaldos son narraciones novelescas de un valor po\u00e9tico muy limitado: la ventura de Arnaldos es el reencuentro con sus familiares que le estaban buscando y la canci\u00f3n que canta el marinero no parece que pueda emocionar a quien la escucha. Pero \u00bfqu\u00e9 le imped\u00eda a Arnaldos contactar con ellos durante todo este tiempo? No lo sabemos.<\/p>\n<p>Explica Men\u00e9ndez Pidal: \u00abComo vemos, se trata de un sencillo romance de aventuras y reconocimiento, hermoso s\u00ed, pero que no tiene nada de extraordinario. Y que este final que las versiones marroqu\u00edes dan al romance no es un a\u00f1adido postizo (como lo son los versos del <em>Conde Ni\u00f1o<\/em> que a\u00f1ade el cancionero manuscrito de Londres), sino que es el desenlace aut\u00e9ntico y primitivo del Arnaldos, nos lo asegura el hecho verdaderamente singular de que en ese final se aclara todo lo que estaba oscuro o poco comprensible en las truncadas versiones antiguas\u00bb.<\/p>\n<p>Es decir, para Men\u00e9ndez Pidal, gracias al an\u00e1lisis de las versiones llegadas hasta nosotros, por tradici\u00f3n oral y en publicaciones impresas, podemos entender la evoluci\u00f3n de los romances sin que sea conveniente excluir una u otra forma de transmisi\u00f3n en su estudio.<\/p>\n<p>El romance del conde Arnaldos probablemente proven\u00eda de un cantar de gesta descendiente de una epopeya. Alg\u00fan juglar, all\u00e1 por el siglo XIII cant\u00f3 una breve canci\u00f3n en la que el infante Arnaldos era encontrado por un marinero de una galera tras varios a\u00f1os de b\u00fasqueda y este canto se populariz\u00f3 de tal manera que Martin Nucio decidi\u00f3 incluir una versi\u00f3n en su cancionero del siglo XVI. La versi\u00f3n inicialmente impresa era la versi\u00f3n trunca, sin el cantar del marinero, de una gran belleza po\u00e9tica. Sin embargo, el gusto de los lectores de la \u00e9poca no pareci\u00f3 entender que no figurara el cantar del marinero en el romance, por lo que el impresor decidi\u00f3 a\u00f1adirlo en la versi\u00f3n publicada en 1550.\u00a0 La popularidad del romance continu\u00f3 por todas las regiones de habla hispana y lleg\u00f3 hasta nuestros d\u00edas conservada especialmente en las comunidades sefard\u00edes del norte de Marruecos. All\u00ed se encontraron las versiones m\u00e1s antiguas, que narran la ventura del encuentro de Arnaldos con sus familiares tras a\u00f1os de separaci\u00f3n, pero lejos de la belleza po\u00e9tica lograda en la versi\u00f3n impresa en el siglo XVI.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n tal como se imprimi\u00f3 en el Cancionero de Amberes sin a\u00f1o es po\u00e9ticamente m\u00e1s musical y emotiva: el encanto sobrenatural, las evocaciones a una relaci\u00f3n amorosa &#8216;sobre&#8217; las aguas del mar, la atracci\u00f3n sexual, la transformaci\u00f3n, el cambio. 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(Primav., 153), p. 254, con el siguiente comentario:<\/p>\n<p>Est\u00e1 tambi\u00e9n en Canc. 1550, con diez versos intercalados despu\u00e9s del verso 18 que aluden a los peligros del mar, y en un pliego de Praga (880 del DPS), con una interpolaci\u00f3n de ocho versos cun variantes notables sobre esos peligros, y final trunco.<\/p>\n<p>Se conoce un texto anterior atribuido a Rodr\u00edguez del Padr\u00f3n conservado en el Cancionero de Londres (se puede ver en Ant. L\u00edr. Cast., 1X, p. 455), versi\u00f3n contaminada en el final por el Conde Ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Para los problemas textuales que plantea el romance, vid. Men\u00e9ndez Pidal, \u00abPoes\u00eda popular y poes\u00eda tradicional en la literatura espa\u00f1ola\u00bb, en Los romances de Am\u00e9rica&#8230;, pp. 59-72, y reed. en Estudios&#8230;, pp. 333-344); para el cotejo de las versiones antiguas, vid. F. 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