{"id":86,"date":"2024-01-26T10:30:38","date_gmt":"2024-01-26T09:30:38","guid":{"rendered":"https:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/?post_type=chapter&#038;p=86"},"modified":"2024-05-10T13:04:39","modified_gmt":"2024-05-10T11:04:39","slug":"chapter-2","status":"publish","type":"chapter","link":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/chapter\/chapter-2\/","title":{"rendered":"Clasificaci\u00f3n de los romances"},"content":{"raw":"Bajo el t\u00e9rmino de <em>Romancero<\/em>\u00a0se engloban creaciones literarias de muy variada y dispar naturaleza, que hace muy dif\u00edcil establecer fronteras n\u00edtidas entre romances de unos y otros tipos y tiempos, pues en la historia de su transmisi\u00f3n, sea escrita, sea oral, abundan los entrecruzamientos.\r\n\r\nLa complejidad del corpus del romancero, que expres\u00f3 con perplejidad <a href=\"https:\/\/diegocatalan.blogia.com\/2010\/102002-2-a-modo-de-prologo-el-romancero-tradicional-moderno-como-genero-con-autonomia-literaria.php\">Diego Catal\u00e1n<\/a> y que no se encuentra en otros corpus balad\u00edsticos europeos, radica en que la existencia de romances de tradici\u00f3n oral moderna dificulta en gran medida poner l\u00edmites a unos y otros grupos. El siguiente art\u00edculo de Maximiano Trapero de 1993 ilustra esta problem\u00e1tica: <span lang=\"es\" xml:lang=\"es\">\u00ab<\/span>El estudio del romance Rodriguillo venga a su padre plantea los mismos problemas que plantea un romance tradicional sin documentaci\u00f3n antigua; pero aqu\u00ed se complican por una cuesti\u00f3n de l\u00edmites en la propia historia que se relata. Porque una de tres: a) el Rodriguillo es reconstrucci\u00f3n erudita a partir de los romances juglarescos de la segunda mitad del XVI, posteriormente tradicionalizado; b) o existi\u00f3 un modelo viejo, desconocido hoy, que, por una parte, sirvi\u00f3 de base a los tantos romances particulares del XVI y XVII y que, por otra, sigui\u00f3 viviendo en la tradici\u00f3n oral al margen de la \"literatura\", o c) es reconstrucci\u00f3n juglaresca del XVI pero no a partir de los romances epis\u00f3dicos del romancero \"nuevo\", sino a partir de los romances viejos existentes y de la propia tradici\u00f3n literaria escrita. Parece m\u00e1s veros\u00edmil la tercera alternativa, es decir, se tratar\u00eda de una creaci\u00f3n erudita del XVI como romance c\u00edclico que aglutina las historias particulares de varios romances epis\u00f3dicos antiguos y que, por estar hecho a imitaci\u00f3n de los romances orales, alcanz\u00f3 cierta vida tradicional, al margen de los otros romances literarios que nacieron con vocaci\u00f3n de quedar inalterables en la escritura<span lang=\"es\" xml:lang=\"es\">\u00bb<\/span>.\r\n\r\nLos primeros romances aparecen publicados en las primeras recopilaciones de los romances que circulaban en pliegos sueltos y cantos populares. El primer romance que se conserva manuscrito es el titulado <em>Gentil dona, gentil dona<\/em>. Fue anotado por Jaume de Olesa, un estudiante de Mallorca, en un cuaderno de textos copiado en 1421. Sin embargo, nada impide suponer la existencia de textos m\u00e1s antiguos cuya transmisi\u00f3n se vio acortada por el fr\u00e1gil soporte de la voz o el papel.\r\n\r\nExiste un consenso general en identificar tres grandes periodos para clasificar los romances:\r\n<ol>\r\n \t<li>El <strong>Romancero Viejo<\/strong> abarca los textos compuestos o publicados antes de la segunda mitad del siglo XVI. En cifras, se trata de un conjunto de ciento cincuenta textos romanceriles dispersos en una treintena de colecciones de poemas diversos, la mitad de ellos manuscritos, los otros impresos. Cuarenta y ocho versiones de los romances aparecen en quince fuentes manuscritas y otras noventa y nueve en trece cancioneros impresos.<\/li>\r\n \t<li>El <strong>Romancero Nuevo<\/strong> lo forman los textos de la segunda mitad del siglo XVI y el siglo XVII, y<\/li>\r\n \t<li>El <strong>Romancero Moderno<\/strong> los textos de los siglos XVIII, XIX y XX.<\/li>\r\n<\/ol>\r\nEsta primera clasificaci\u00f3n cronol\u00f3gica entre romances antiguos y modernos concuerda tambi\u00e9n con la propuesta por Men\u00e9ndez Pidal (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/Romancero%20Hispa%CC%81nico%20-%20Vol%20II%20-%20Ramo%CC%81n%20Mene%CC%81ndez%20Pidal.pdf\"><em>Romancero Hisp\u00e1nico vol.2)<\/em><\/a> quien fij\u00f3 la fecha de 1580 para distinguir los romances <em>viejos<\/em> y los romances <em>nuevos<\/em> entre el grupo de romances antiguos.\r\n\r\nEl <em>Romancero Viejo<\/em> lo forman los romances de car\u00e1cter narrativo, nacidos en la Edad Media, concebidos para ser cantados y compartidos, que se memorizaban y transmit\u00edan oralmente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Se trata de breves poemas \u00e9picos y l\u00edricos cuyo origen se remonta a los antiguos cantares de gesta y que, a partir de la imprenta, empiezan a circular en pliegos sueltos en todas las comunidades de habla hispana. Su enorme difusi\u00f3n llega hasta finales del siglo XVI, en que aparece el romancero \u00abnuevo\u00bb ajustado al lenguaje y est\u00e9tica del Ba\u00adrroco.\r\n\r\nDentro del conjunto de romances nuevos que constituyen el <em>Romancero nuevo<\/em> (ver <a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/romancero nuevo Campa.pdf\">art\u00edculo<\/a> de Mariano de la Campa Guti\u00e9rrez, 2005) dos subgrupos est\u00e1n bien diferenciados. Se caracterizan por su estilo narrativo, noticioso y popular que despertaba el inter\u00e9s de un p\u00fablico ansioso por noticias nuevas, casos ejemplares y sucesos espantosos. Son romances largos, pr\u00f3ximos a las relaciones de sucesos e incluyen, en nuestro caso, sucesos de la \u00e9poca Trast\u00e1mara, de la de los Reyes Cat\u00f3licos, de la de los Austrias y de los primeros Borbones. Estos romances presentan un estilo que se aproxima m\u00e1s al lenguaje barroco en el siglo XVII, y seg\u00fan se acerca el siglo XVIII se van contagiando del lenguaje propio del romancero vulgar. El subgrupo de <strong>romances noticieros<\/strong> tard\u00edos (1580-1713), lo componen alrededor de 130 textos. Incluye grupos tem\u00e1ticos como el de don Alvaro de Luna, don Juan de Austria y Rodrigo Calder\u00f3n. Este subg\u00e9nero noticiero, por distintos motivos, a fines del XVI y comienzos del siglo XVII volvi\u00f3 a poner de moda ciertos temas (relacionados con modelos de conducta) como la ca\u00edda de validos, los testamentos de monarcas o los relativos a acontecimientos muy significativos relacionados con la monarqu\u00edas (muerte de Felipe II, bodas de Felipe III, nacimiento de Felipe IV) como muestran los romances de: <em>El Testamento de Felipe II<\/em> conservado en un pliego de 1609 (pero seguro anterior) y el <em>Testamento de Felipe III<\/em> en testimonios del siglo XVII (1624, 1653) y del siglo XVIII. Y el otro grupo, formado por los romances de ciego sobre sucesos admirables o tremendos, que hoy llamamos <strong>romancero vulgar<\/strong> y que fue caracterizado por Flor Salazar y Diego Catal\u00e1n en 1999. Aparecieron mucho antes de lo que la cr\u00edtica ha considerado, y fueron ferozmente desprestigiados en el siglo XVIII como nocivos al pueblo, y en el XIX como signo de una sociedad degenerada, por lo que no volvieron a ser objeto de estudio hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX. Relacionados con la figura del ciego, cuya forma de ganarse la vida era a trav\u00e9s de la recitaci\u00f3n o canto y la venta de los pliegos sueltos, constituyen un tipo de subliteratura cada vez m\u00e1s atendida. Este romancero vulgar est\u00e1 compuesto de un \u00abvocabulario florido y una sintaxis compleja, una visi\u00f3n estrictamente narrativa de los sucesivos detalles del caso admirable que se informa, faltos de variaci\u00f3n creativa\u00bb, y sujetos a una organizaci\u00f3n expositiva muy caracter\u00edstica. Los ejemplos m\u00e1s llamativos de este romancero de sucesos y casos admirables, suelen ser bastante conocidos: <em>La renegada de Valladolid<\/em>, del que conservamos noticia de un pliego de 1586, y que se reedit\u00f3 en el siglo XVII, XVIII, y XIX; <em>La fratricida por amor<\/em>, que apareci\u00f3 nada menos que en la <em>Flor de romances primera y segunda<\/em> (Barcelona, 1591); <em>Los presagios del labrador<\/em> y la <em>Rueda de la fortuna<\/em>, que se incluyeron en una antolog\u00eda del XVII, <em>Romances varios de diversos autores<\/em> (Zaragoza, 1640; pero hubo impresiones anteriores, Valencia 1635 y C\u00f3rdoba 1636); <em>La mala hija que amamanta al diablo<\/em>, en pliego de 1671, <em>La difunta pleiteada<\/em>, conservada en un pliego suelto de 1682, de la colecci\u00f3n Samuel Pepys (Cambridge); <em>Diego Le\u00f3n<\/em>, publicado en otra antolog\u00eda, <em>X\u00e1xaras y romances varios compuesto de viersos autores que por lo delytable causar\u00e1 apacible gusto a los que lo leyeren<\/em> (M\u00e1laga, 1688);\r\n<em>La afrenta heredada<\/em>, en pliego de 1689; o <em>La Virgen elige a un pastor como mensajero<\/em>, testimoniado en pliego suelto de 1701. Finalmente, es muy importante destacar la relaci\u00f3n del <em>Romancero nuevo<\/em> con el teatro y constatar la estrecha simbiosis que une a ambos g\u00e9neros.\r\n\r\nEn conclusi\u00f3n, el conjunto de romances puede clasificarse pues en cinco grandes grupos:\r\n<ol>\r\n \t<li><strong>Romances de tradici\u00f3n oral antigua<\/strong>: romances viejos transmitidos oralmente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n desde \u00e9poca medieval<\/li>\r\n \t<li><strong>Romances juglarescos<\/strong>: romances viejos creados a partir de la imitaci\u00f3n de los romances de tradici\u00f3n oral y procedentes de la \u00e9pica<\/li>\r\n \t<li><strong>Romances vulgares<\/strong>: a caballo entre la escritura y la oralidad, proceden en su mayor parte de esa vertiente intermedia entre lo culto y lo popular que es la literatura de cordel,\u00a0muy relacionada con la figura del ciego, cuya forma de ganarse la vida era a trav\u00e9s de la recitaci\u00f3n o canto y la venta de pliegos sueltos<\/li>\r\n \t<li><strong>Romances literarios, art\u00edsticos y eruditos<\/strong>: romances nuevos escritos por poetas cultos, en la mayor\u00eda de las veces an\u00f3nimos<\/li>\r\n \t<li><strong>Romances de la tradici\u00f3n oral moderna<\/strong>: romances tradicionalizados a partir del resto de fuentes del romancero nuevo, que se conservan, con numerosas variantes, en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, hispanoam\u00e9rica y la comunidades judeo-sefard\u00edes<\/li>\r\n<\/ol>\r\nEsta clasificaci\u00f3n coincide con la tripartita de Wolf-Hoffmann, derivada de la elaborada por Agust\u00edn Dur\u00e1n, quienes agruparon los romances en tres bloques:\r\n<ul>\r\n \t<li>Romances primitivos o tradicionales<\/li>\r\n \t<li>Romances primitivos refundidos por eruditos o poetas art\u00edsticos<\/li>\r\n \t<li>Romances juglarescos de tradici\u00f3n oral pero creados por juglares<\/li>\r\n<\/ul>\r\nA\u00f1adiendo a estos los romances vulgares y los artificiosos o art\u00edsticos, compuestos del siglo XVI en adelante, tenemos el esquema b\u00e1sico de la clasificaci\u00f3n en cinco grupos.\r\n\r\nSi atendemos a la tem\u00e1tica, hay una gran variedad de clasificaciones seg\u00fan los temas de los romances, aunque es habitual considerar la siguiente:\r\n<ul>\r\n \t<li>De tema \u00e9pico-nacional: cuentan episodios de personajes hist\u00f3ricos que formaban ya parte de la memoria popular a trav\u00e9s de los cantares de gesta.<\/li>\r\n \t<li>De tema hist\u00f3rico o noticioso: tienen una funci\u00f3n informativa para dar a conocer los diversos episodios de la actualidad que con el paso del tiempo se convirtieron en sucesos hist\u00f3ricos. Dentro de este grupo podr\u00edamos encontrar los romances fronterizos, que recogen las gestas militares durante la Reconquista, y los romances moriscos, que presentan con idealizaci\u00f3n al mundo musulm\u00e1n y se caracterizan por el tono emotivo de las situaciones.<\/li>\r\n \t<li>De tema carolingio, que provienen de los cantares de gesta franceses, en su mayor\u00eda en torno a la figura de Carlomagno. Estos romances tambi\u00e9n pueden ser clasificados como de tema \u00e9pico-caballeresco.<\/li>\r\n \t<li>De tema novelesco, que narran aventuras inventadas y son de temas diversos. Suelen centrarse en el tema amoroso y suelen incluir elementos fant\u00e1sticos.<\/li>\r\n \t<li>De tema b\u00edblico y cl\u00e1sico. Narran historias de la antig\u00fcedad tomadas de la Biblia o de la mitolog\u00eda grecolatina<\/li>\r\n<\/ul>\r\nUn enfoque tem\u00e1tico clarificador es el aplicado por William J. Entwistle que trata de clasificar el complejo panorama del romancero seg\u00fan los asuntos tratados:\r\n<ul>\r\n \t<li>Romances hist\u00f3ricos: ser\u00edan los de base hist\u00f3rica conocida o probable<\/li>\r\n \t<li>Romances \u00e9picos y literarios: se basar\u00edan en los cantares de gesta o en materia legendaria elaborada literariamente, incluso si lo narrado tiene su origen en un suceso hist\u00f3rico<\/li>\r\n \t<li>Romances de aventuras: formar\u00edan un grupo heterog\u00e9neo con asuntos de todo tipo (amorosos, familiares, de misterio, etc.) a menudo extra\u00eddos de un fondo folcl\u00f3rico com\u00fan a toda Europa<\/li>\r\n<\/ul>\r\nA nivel tem\u00e1tico, los romances se pueden clasificar en:\r\n<ul>\r\n \t<li>Hist\u00f3ricos: tambi\u00e9n llamados romances \u201cnacionales\u201d, que se agrupan en ciclos referidos a hechos y h\u00e9roes. Los principales ciclos son:\r\n<ul>\r\n \t<li>Ciclo de Don Rodrigo, inspirados en una cr\u00f3nica de 1430 de Pedro del corral que tratan sobre el desgraciado fin del \u00faltimo rey godo.<\/li>\r\n \t<li>Ciclo de Bernardo Carpio; romances que relatan enfrentamientos de este h\u00e9roe legendario a Alfonso II cuando iba a convertirse en vasallo de Carlomagno. Cantan la victoria de Bernardo sobre los caballeros franceses de Roncesvalles.<\/li>\r\n \t<li>Ciclo de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez, recoge las haza\u00f1as de este h\u00e9roe, tambi\u00e9n contenidas en el poema de clerec\u00eda que lleva su nombre y los conflictos entre el condado de Castilla y el reino de Le\u00f3n cuando el primero pugnaba por su independencia.<\/li>\r\n \t<li>Ciclo de los Infantes de Lara; Tratan de la \u00e9poca en que los castellanos se ve\u00edan amenazados por las tropas \u00e1rabes de Almanzor y los infantes resultaron muertos a manos de los moros en emboscada preparada por su t\u00edo Rodrigo Vel\u00e1squez. Mudarra Gonz\u00e1lez hermanastro de los infantes e hijo de cristiano y mora vengar\u00e1 la traici\u00f3n dando muerte a Rodrigo Vel\u00e1squez.<\/li>\r\n \t<li>Ciclo del Cid. Agrupa todos los romances que cantan las gestas y conquistas del h\u00e9roe castellano. Presentan un Cid altivo y casi fanfarr\u00f3n, muy alejado del Cid mesurado y prudente del Cantar e inventan episodios que poco tienen que ver con los hist\u00f3ricos<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<\/li>\r\n \t<li>Fronterizos: algunos se identifican con los hist\u00f3ricos pues muy bien podr\u00edan ser los fronterizos las composiciones romanc\u00edsticas m\u00e1s antiguas entre las que se ocupan de hechos de la historia. Sin recurrir a gestas ni cr\u00f3nicas, se compusieron durante la Reconquista y abordan los sucesos b\u00e9licos acaecidos en la frontera entre cristianos y moros.<\/li>\r\n \t<li>Legendarios: son romances de tem\u00e1tica no castellana, tratan de relatos del folclore europeo. Llegan a nuestra literatura a trab\u00e9is de la \u00e9pica francesa, caso de romances del \u201cciclo carolingio\u201d, basados en las leyendas de la corte de Carlomagno, y inspirados en las narraciones medievales sobre el rey Arturo y su mesa redonda, poemas del \u201cciclo bret\u00f3n o art\u00farico\u201d<\/li>\r\n \t<li>Moriscos: divididos en dos grupos o \u00e9pocas por algunos autores. Los romances viejos que muestran una visi\u00f3n amable o positiva del mundo \u00e1rabe. Los del segundo grupo son composiciones escritas m\u00e1s tard\u00edamente en momentos de verdadera moda del exotismo de lo ar\u00e1bigo. Lope de Vega y G\u00f3ngora, entre otros, crear\u00edan esos nuevos y caprichosos romances moriscos.<\/li>\r\n \t<li>Novelescos: a veces tienen su origen en asuntos conectados con los de romances hist\u00f3ricos y legendarios pero tratados m\u00e1s imaginativamente; estas composiciones reciben el nombre de \u201ccaballerescas\u201d. En ocasiones los romances novelescos se centran en temas b\u00edblicos, mitol\u00f3gicos, pastoriles y piadosos.<\/li>\r\n \t<li>L\u00edricos: incorporan materias y recursos de la canci\u00f3n l\u00edrica, sobre todo a finales de la edad media, o transforma y abrevian temas de los otros grupos<\/li>\r\n<\/ul>\r\nPor su estructura se pueden clasificar los romances, seg\u00fan Men\u00e9ndez Pidal, en:\r\n<ul>\r\n \t<li>Romance-cuento<\/li>\r\n \t<li>Romance-escena y<\/li>\r\n \t<li>Romance-di\u00e1logo.<\/li>\r\n<\/ul>\r\nLo habitual es que la narraci\u00f3n aparezca combinada con el di\u00e1logo. La diferencia entre romance-cuento y romance-escena est\u00e1 en que el primero presenta la historia completa (aunque solo se trate de un suceso), con nudo, desenlace y alusi\u00f3n a los antecedentes.\r\n\r\nEn el romance-escena la fragmentaci\u00f3n es mucho m\u00e1s acusada y, como su nombre indica, s\u00f3lo se presenta una escena, un momento, sin ning\u00fan tipo de introducci\u00f3n o desenlace.\r\n\r\nEs raro encontrar romances-cuento entre los tradicionales, debido al proceso de selecci\u00f3n que \u00e9stos han sufrido a lo largo de su mantenimiento en la tradici\u00f3n oral; por esto los romances-cuento suelen ser romances completados tard\u00edamente. As\u00ed tenemos dos versiones del romance del prisionero, una larga (romance-cuento) y una m\u00e1s abreviada (romance-escena).\r\n\r\nLos romances-di\u00e1logo son los que tienen un estilo enteramente dram\u00e1tico y est\u00e1n construidos solo con el di\u00e1logo. Un ejemplo ser\u00eda el romance <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/la-dama-y-el-pastor-v2\/\"><em>La dama y el pastor<\/em><\/a>, en el que cada elemento del paisaje o de la descripci\u00f3n de los personajes, se nos revela a trav\u00e9s del di\u00e1logo que ambos mantienen.\r\n\r\nMariano Lambea y Lola Josa han mostrado c\u00f3mo el <em>romancero nuevo<\/em> fue sometido a un proceso de transformaci\u00f3n por la mano de m\u00fasicos especializados que creaban otros textos para ser cantados. Ello nos explica en muchos casos que las modificaciones en los textos no se deben al proceso de transmisi\u00f3n sino que eran transformados por los m\u00fasicos. Pero para poder saberlo debemos conservar el texto po\u00e9tico de origen que va a sufrir la transformaci\u00f3n (hipotexto) y el texto de llegada, po\u00e9tico-musical, ya transformado por la mano del m\u00fasico (hipertexto). A este romancero musicado, cuyos textos han llegado a nosotros, se le ha llamado <em>romancero l\u00edrico<\/em>, cuyos testimonios conservados son poco numerosos.\r\n\r\n&nbsp;","rendered":"<p>Bajo el t\u00e9rmino de <em>Romancero<\/em>\u00a0se engloban creaciones literarias de muy variada y dispar naturaleza, que hace muy dif\u00edcil establecer fronteras n\u00edtidas entre romances de unos y otros tipos y tiempos, pues en la historia de su transmisi\u00f3n, sea escrita, sea oral, abundan los entrecruzamientos.<\/p>\n<p>La complejidad del corpus del romancero, que expres\u00f3 con perplejidad <a href=\"https:\/\/diegocatalan.blogia.com\/2010\/102002-2-a-modo-de-prologo-el-romancero-tradicional-moderno-como-genero-con-autonomia-literaria.php\">Diego Catal\u00e1n<\/a> y que no se encuentra en otros corpus balad\u00edsticos europeos, radica en que la existencia de romances de tradici\u00f3n oral moderna dificulta en gran medida poner l\u00edmites a unos y otros grupos. El siguiente art\u00edculo de Maximiano Trapero de 1993 ilustra esta problem\u00e1tica: <span lang=\"es\" xml:lang=\"es\">\u00ab<\/span>El estudio del romance Rodriguillo venga a su padre plantea los mismos problemas que plantea un romance tradicional sin documentaci\u00f3n antigua; pero aqu\u00ed se complican por una cuesti\u00f3n de l\u00edmites en la propia historia que se relata. Porque una de tres: a) el Rodriguillo es reconstrucci\u00f3n erudita a partir de los romances juglarescos de la segunda mitad del XVI, posteriormente tradicionalizado; b) o existi\u00f3 un modelo viejo, desconocido hoy, que, por una parte, sirvi\u00f3 de base a los tantos romances particulares del XVI y XVII y que, por otra, sigui\u00f3 viviendo en la tradici\u00f3n oral al margen de la \u00abliteratura\u00bb, o c) es reconstrucci\u00f3n juglaresca del XVI pero no a partir de los romances epis\u00f3dicos del romancero \u00abnuevo\u00bb, sino a partir de los romances viejos existentes y de la propia tradici\u00f3n literaria escrita. Parece m\u00e1s veros\u00edmil la tercera alternativa, es decir, se tratar\u00eda de una creaci\u00f3n erudita del XVI como romance c\u00edclico que aglutina las historias particulares de varios romances epis\u00f3dicos antiguos y que, por estar hecho a imitaci\u00f3n de los romances orales, alcanz\u00f3 cierta vida tradicional, al margen de los otros romances literarios que nacieron con vocaci\u00f3n de quedar inalterables en la escritura<span lang=\"es\" xml:lang=\"es\">\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p>Los primeros romances aparecen publicados en las primeras recopilaciones de los romances que circulaban en pliegos sueltos y cantos populares. El primer romance que se conserva manuscrito es el titulado <em>Gentil dona, gentil dona<\/em>. Fue anotado por Jaume de Olesa, un estudiante de Mallorca, en un cuaderno de textos copiado en 1421. Sin embargo, nada impide suponer la existencia de textos m\u00e1s antiguos cuya transmisi\u00f3n se vio acortada por el fr\u00e1gil soporte de la voz o el papel.<\/p>\n<p>Existe un consenso general en identificar tres grandes periodos para clasificar los romances:<\/p>\n<ol>\n<li>El <strong>Romancero Viejo<\/strong> abarca los textos compuestos o publicados antes de la segunda mitad del siglo XVI. En cifras, se trata de un conjunto de ciento cincuenta textos romanceriles dispersos en una treintena de colecciones de poemas diversos, la mitad de ellos manuscritos, los otros impresos. Cuarenta y ocho versiones de los romances aparecen en quince fuentes manuscritas y otras noventa y nueve en trece cancioneros impresos.<\/li>\n<li>El <strong>Romancero Nuevo<\/strong> lo forman los textos de la segunda mitad del siglo XVI y el siglo XVII, y<\/li>\n<li>El <strong>Romancero Moderno<\/strong> los textos de los siglos XVIII, XIX y XX.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Esta primera clasificaci\u00f3n cronol\u00f3gica entre romances antiguos y modernos concuerda tambi\u00e9n con la propuesta por Men\u00e9ndez Pidal (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/Romancero%20Hispa%CC%81nico%20-%20Vol%20II%20-%20Ramo%CC%81n%20Mene%CC%81ndez%20Pidal.pdf\"><em>Romancero Hisp\u00e1nico vol.2)<\/em><\/a> quien fij\u00f3 la fecha de 1580 para distinguir los romances <em>viejos<\/em> y los romances <em>nuevos<\/em> entre el grupo de romances antiguos.<\/p>\n<p>El <em>Romancero Viejo<\/em> lo forman los romances de car\u00e1cter narrativo, nacidos en la Edad Media, concebidos para ser cantados y compartidos, que se memorizaban y transmit\u00edan oralmente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Se trata de breves poemas \u00e9picos y l\u00edricos cuyo origen se remonta a los antiguos cantares de gesta y que, a partir de la imprenta, empiezan a circular en pliegos sueltos en todas las comunidades de habla hispana. Su enorme difusi\u00f3n llega hasta finales del siglo XVI, en que aparece el romancero \u00abnuevo\u00bb ajustado al lenguaje y est\u00e9tica del Ba\u00adrroco.<\/p>\n<p>Dentro del conjunto de romances nuevos que constituyen el <em>Romancero nuevo<\/em> (ver <a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/romancero nuevo Campa.pdf\">art\u00edculo<\/a> de Mariano de la Campa Guti\u00e9rrez, 2005) dos subgrupos est\u00e1n bien diferenciados. Se caracterizan por su estilo narrativo, noticioso y popular que despertaba el inter\u00e9s de un p\u00fablico ansioso por noticias nuevas, casos ejemplares y sucesos espantosos. Son romances largos, pr\u00f3ximos a las relaciones de sucesos e incluyen, en nuestro caso, sucesos de la \u00e9poca Trast\u00e1mara, de la de los Reyes Cat\u00f3licos, de la de los Austrias y de los primeros Borbones. Estos romances presentan un estilo que se aproxima m\u00e1s al lenguaje barroco en el siglo XVII, y seg\u00fan se acerca el siglo XVIII se van contagiando del lenguaje propio del romancero vulgar. El subgrupo de <strong>romances noticieros<\/strong> tard\u00edos (1580-1713), lo componen alrededor de 130 textos. Incluye grupos tem\u00e1ticos como el de don Alvaro de Luna, don Juan de Austria y Rodrigo Calder\u00f3n. Este subg\u00e9nero noticiero, por distintos motivos, a fines del XVI y comienzos del siglo XVII volvi\u00f3 a poner de moda ciertos temas (relacionados con modelos de conducta) como la ca\u00edda de validos, los testamentos de monarcas o los relativos a acontecimientos muy significativos relacionados con la monarqu\u00edas (muerte de Felipe II, bodas de Felipe III, nacimiento de Felipe IV) como muestran los romances de: <em>El Testamento de Felipe II<\/em> conservado en un pliego de 1609 (pero seguro anterior) y el <em>Testamento de Felipe III<\/em> en testimonios del siglo XVII (1624, 1653) y del siglo XVIII. Y el otro grupo, formado por los romances de ciego sobre sucesos admirables o tremendos, que hoy llamamos <strong>romancero vulgar<\/strong> y que fue caracterizado por Flor Salazar y Diego Catal\u00e1n en 1999. Aparecieron mucho antes de lo que la cr\u00edtica ha considerado, y fueron ferozmente desprestigiados en el siglo XVIII como nocivos al pueblo, y en el XIX como signo de una sociedad degenerada, por lo que no volvieron a ser objeto de estudio hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX. Relacionados con la figura del ciego, cuya forma de ganarse la vida era a trav\u00e9s de la recitaci\u00f3n o canto y la venta de los pliegos sueltos, constituyen un tipo de subliteratura cada vez m\u00e1s atendida. Este romancero vulgar est\u00e1 compuesto de un \u00abvocabulario florido y una sintaxis compleja, una visi\u00f3n estrictamente narrativa de los sucesivos detalles del caso admirable que se informa, faltos de variaci\u00f3n creativa\u00bb, y sujetos a una organizaci\u00f3n expositiva muy caracter\u00edstica. Los ejemplos m\u00e1s llamativos de este romancero de sucesos y casos admirables, suelen ser bastante conocidos: <em>La renegada de Valladolid<\/em>, del que conservamos noticia de un pliego de 1586, y que se reedit\u00f3 en el siglo XVII, XVIII, y XIX; <em>La fratricida por amor<\/em>, que apareci\u00f3 nada menos que en la <em>Flor de romances primera y segunda<\/em> (Barcelona, 1591); <em>Los presagios del labrador<\/em> y la <em>Rueda de la fortuna<\/em>, que se incluyeron en una antolog\u00eda del XVII, <em>Romances varios de diversos autores<\/em> (Zaragoza, 1640; pero hubo impresiones anteriores, Valencia 1635 y C\u00f3rdoba 1636); <em>La mala hija que amamanta al diablo<\/em>, en pliego de 1671, <em>La difunta pleiteada<\/em>, conservada en un pliego suelto de 1682, de la colecci\u00f3n Samuel Pepys (Cambridge); <em>Diego Le\u00f3n<\/em>, publicado en otra antolog\u00eda, <em>X\u00e1xaras y romances varios compuesto de viersos autores que por lo delytable causar\u00e1 apacible gusto a los que lo leyeren<\/em> (M\u00e1laga, 1688);<br \/>\n<em>La afrenta heredada<\/em>, en pliego de 1689; o <em>La Virgen elige a un pastor como mensajero<\/em>, testimoniado en pliego suelto de 1701. Finalmente, es muy importante destacar la relaci\u00f3n del <em>Romancero nuevo<\/em> con el teatro y constatar la estrecha simbiosis que une a ambos g\u00e9neros.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el conjunto de romances puede clasificarse pues en cinco grandes grupos:<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Romances de tradici\u00f3n oral antigua<\/strong>: romances viejos transmitidos oralmente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n desde \u00e9poca medieval<\/li>\n<li><strong>Romances juglarescos<\/strong>: romances viejos creados a partir de la imitaci\u00f3n de los romances de tradici\u00f3n oral y procedentes de la \u00e9pica<\/li>\n<li><strong>Romances vulgares<\/strong>: a caballo entre la escritura y la oralidad, proceden en su mayor parte de esa vertiente intermedia entre lo culto y lo popular que es la literatura de cordel,\u00a0muy relacionada con la figura del ciego, cuya forma de ganarse la vida era a trav\u00e9s de la recitaci\u00f3n o canto y la venta de pliegos sueltos<\/li>\n<li><strong>Romances literarios, art\u00edsticos y eruditos<\/strong>: romances nuevos escritos por poetas cultos, en la mayor\u00eda de las veces an\u00f3nimos<\/li>\n<li><strong>Romances de la tradici\u00f3n oral moderna<\/strong>: romances tradicionalizados a partir del resto de fuentes del romancero nuevo, que se conservan, con numerosas variantes, en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, hispanoam\u00e9rica y la comunidades judeo-sefard\u00edes<\/li>\n<\/ol>\n<p>Esta clasificaci\u00f3n coincide con la tripartita de Wolf-Hoffmann, derivada de la elaborada por Agust\u00edn Dur\u00e1n, quienes agruparon los romances en tres bloques:<\/p>\n<ul>\n<li>Romances primitivos o tradicionales<\/li>\n<li>Romances primitivos refundidos por eruditos o poetas art\u00edsticos<\/li>\n<li>Romances juglarescos de tradici\u00f3n oral pero creados por juglares<\/li>\n<\/ul>\n<p>A\u00f1adiendo a estos los romances vulgares y los artificiosos o art\u00edsticos, compuestos del siglo XVI en adelante, tenemos el esquema b\u00e1sico de la clasificaci\u00f3n en cinco grupos.<\/p>\n<p>Si atendemos a la tem\u00e1tica, hay una gran variedad de clasificaciones seg\u00fan los temas de los romances, aunque es habitual considerar la siguiente:<\/p>\n<ul>\n<li>De tema \u00e9pico-nacional: cuentan episodios de personajes hist\u00f3ricos que formaban ya parte de la memoria popular a trav\u00e9s de los cantares de gesta.<\/li>\n<li>De tema hist\u00f3rico o noticioso: tienen una funci\u00f3n informativa para dar a conocer los diversos episodios de la actualidad que con el paso del tiempo se convirtieron en sucesos hist\u00f3ricos. Dentro de este grupo podr\u00edamos encontrar los romances fronterizos, que recogen las gestas militares durante la Reconquista, y los romances moriscos, que presentan con idealizaci\u00f3n al mundo musulm\u00e1n y se caracterizan por el tono emotivo de las situaciones.<\/li>\n<li>De tema carolingio, que provienen de los cantares de gesta franceses, en su mayor\u00eda en torno a la figura de Carlomagno. Estos romances tambi\u00e9n pueden ser clasificados como de tema \u00e9pico-caballeresco.<\/li>\n<li>De tema novelesco, que narran aventuras inventadas y son de temas diversos. Suelen centrarse en el tema amoroso y suelen incluir elementos fant\u00e1sticos.<\/li>\n<li>De tema b\u00edblico y cl\u00e1sico. Narran historias de la antig\u00fcedad tomadas de la Biblia o de la mitolog\u00eda grecolatina<\/li>\n<\/ul>\n<p>Un enfoque tem\u00e1tico clarificador es el aplicado por William J. Entwistle que trata de clasificar el complejo panorama del romancero seg\u00fan los asuntos tratados:<\/p>\n<ul>\n<li>Romances hist\u00f3ricos: ser\u00edan los de base hist\u00f3rica conocida o probable<\/li>\n<li>Romances \u00e9picos y literarios: se basar\u00edan en los cantares de gesta o en materia legendaria elaborada literariamente, incluso si lo narrado tiene su origen en un suceso hist\u00f3rico<\/li>\n<li>Romances de aventuras: formar\u00edan un grupo heterog\u00e9neo con asuntos de todo tipo (amorosos, familiares, de misterio, etc.) a menudo extra\u00eddos de un fondo folcl\u00f3rico com\u00fan a toda Europa<\/li>\n<\/ul>\n<p>A nivel tem\u00e1tico, los romances se pueden clasificar en:<\/p>\n<ul>\n<li>Hist\u00f3ricos: tambi\u00e9n llamados romances \u201cnacionales\u201d, que se agrupan en ciclos referidos a hechos y h\u00e9roes. Los principales ciclos son:\n<ul>\n<li>Ciclo de Don Rodrigo, inspirados en una cr\u00f3nica de 1430 de Pedro del corral que tratan sobre el desgraciado fin del \u00faltimo rey godo.<\/li>\n<li>Ciclo de Bernardo Carpio; romances que relatan enfrentamientos de este h\u00e9roe legendario a Alfonso II cuando iba a convertirse en vasallo de Carlomagno. Cantan la victoria de Bernardo sobre los caballeros franceses de Roncesvalles.<\/li>\n<li>Ciclo de Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez, recoge las haza\u00f1as de este h\u00e9roe, tambi\u00e9n contenidas en el poema de clerec\u00eda que lleva su nombre y los conflictos entre el condado de Castilla y el reino de Le\u00f3n cuando el primero pugnaba por su independencia.<\/li>\n<li>Ciclo de los Infantes de Lara; Tratan de la \u00e9poca en que los castellanos se ve\u00edan amenazados por las tropas \u00e1rabes de Almanzor y los infantes resultaron muertos a manos de los moros en emboscada preparada por su t\u00edo Rodrigo Vel\u00e1squez. Mudarra Gonz\u00e1lez hermanastro de los infantes e hijo de cristiano y mora vengar\u00e1 la traici\u00f3n dando muerte a Rodrigo Vel\u00e1squez.<\/li>\n<li>Ciclo del Cid. Agrupa todos los romances que cantan las gestas y conquistas del h\u00e9roe castellano. Presentan un Cid altivo y casi fanfarr\u00f3n, muy alejado del Cid mesurado y prudente del Cantar e inventan episodios que poco tienen que ver con los hist\u00f3ricos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>Fronterizos: algunos se identifican con los hist\u00f3ricos pues muy bien podr\u00edan ser los fronterizos las composiciones romanc\u00edsticas m\u00e1s antiguas entre las que se ocupan de hechos de la historia. Sin recurrir a gestas ni cr\u00f3nicas, se compusieron durante la Reconquista y abordan los sucesos b\u00e9licos acaecidos en la frontera entre cristianos y moros.<\/li>\n<li>Legendarios: son romances de tem\u00e1tica no castellana, tratan de relatos del folclore europeo. Llegan a nuestra literatura a trab\u00e9is de la \u00e9pica francesa, caso de romances del \u201cciclo carolingio\u201d, basados en las leyendas de la corte de Carlomagno, y inspirados en las narraciones medievales sobre el rey Arturo y su mesa redonda, poemas del \u201cciclo bret\u00f3n o art\u00farico\u201d<\/li>\n<li>Moriscos: divididos en dos grupos o \u00e9pocas por algunos autores. Los romances viejos que muestran una visi\u00f3n amable o positiva del mundo \u00e1rabe. Los del segundo grupo son composiciones escritas m\u00e1s tard\u00edamente en momentos de verdadera moda del exotismo de lo ar\u00e1bigo. Lope de Vega y G\u00f3ngora, entre otros, crear\u00edan esos nuevos y caprichosos romances moriscos.<\/li>\n<li>Novelescos: a veces tienen su origen en asuntos conectados con los de romances hist\u00f3ricos y legendarios pero tratados m\u00e1s imaginativamente; estas composiciones reciben el nombre de \u201ccaballerescas\u201d. En ocasiones los romances novelescos se centran en temas b\u00edblicos, mitol\u00f3gicos, pastoriles y piadosos.<\/li>\n<li>L\u00edricos: incorporan materias y recursos de la canci\u00f3n l\u00edrica, sobre todo a finales de la edad media, o transforma y abrevian temas de los otros grupos<\/li>\n<\/ul>\n<p>Por su estructura se pueden clasificar los romances, seg\u00fan Men\u00e9ndez Pidal, en:<\/p>\n<ul>\n<li>Romance-cuento<\/li>\n<li>Romance-escena y<\/li>\n<li>Romance-di\u00e1logo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Lo habitual es que la narraci\u00f3n aparezca combinada con el di\u00e1logo. La diferencia entre romance-cuento y romance-escena est\u00e1 en que el primero presenta la historia completa (aunque solo se trate de un suceso), con nudo, desenlace y alusi\u00f3n a los antecedentes.<\/p>\n<p>En el romance-escena la fragmentaci\u00f3n es mucho m\u00e1s acusada y, como su nombre indica, s\u00f3lo se presenta una escena, un momento, sin ning\u00fan tipo de introducci\u00f3n o desenlace.<\/p>\n<p>Es raro encontrar romances-cuento entre los tradicionales, debido al proceso de selecci\u00f3n que \u00e9stos han sufrido a lo largo de su mantenimiento en la tradici\u00f3n oral; por esto los romances-cuento suelen ser romances completados tard\u00edamente. As\u00ed tenemos dos versiones del romance del prisionero, una larga (romance-cuento) y una m\u00e1s abreviada (romance-escena).<\/p>\n<p>Los romances-di\u00e1logo son los que tienen un estilo enteramente dram\u00e1tico y est\u00e1n construidos solo con el di\u00e1logo. Un ejemplo ser\u00eda el romance <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/la-dama-y-el-pastor-v2\/\"><em>La dama y el pastor<\/em><\/a>, en el que cada elemento del paisaje o de la descripci\u00f3n de los personajes, se nos revela a trav\u00e9s del di\u00e1logo que ambos mantienen.<\/p>\n<p>Mariano Lambea y Lola Josa han mostrado c\u00f3mo el <em>romancero nuevo<\/em> fue sometido a un proceso de transformaci\u00f3n por la mano de m\u00fasicos especializados que creaban otros textos para ser cantados. Ello nos explica en muchos casos que las modificaciones en los textos no se deben al proceso de transmisi\u00f3n sino que eran transformados por los m\u00fasicos. Pero para poder saberlo debemos conservar el texto po\u00e9tico de origen que va a sufrir la transformaci\u00f3n (hipotexto) y el texto de llegada, po\u00e9tico-musical, ya transformado por la mano del m\u00fasico (hipertexto). A este romancero musicado, cuyos textos han llegado a nosotros, se le ha llamado <em>romancero l\u00edrico<\/em>, cuyos testimonios conservados son poco numerosos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":2,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-86","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/86","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":46,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/86\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":246,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/86\/revisions\/246"}],"part":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/86\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=86"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=86"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=86"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=86"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}