{"id":5,"date":"2024-01-11T23:25:26","date_gmt":"2024-01-11T22:25:26","guid":{"rendered":"https:\/\/romancero.es\/romanceroestado\/?p=5"},"modified":"2024-05-22T19:25:59","modified_gmt":"2024-05-22T17:25:59","slug":"chapter-1","status":"publish","type":"chapter","link":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/chapter\/chapter-1\/","title":{"rendered":"Cronolog\u00eda"},"content":{"raw":"Cronolog\u00eda del romancero\r\n<ol>\r\n \t<li>La historia del romancero tiene que iniciar su cronolog\u00eda casi \u00fanicamente en los romances noticiosos, el gran medio de publicidad de su tiempo. Cuando los viejos cantares de gesta, cantados por juglares, serv\u00edan para informar al pueblo sobre los grandes sucesos hist\u00f3ricos del pasado, los romances comenzaron a noticiar los sucesos de actualidad m\u00e1s interesantes. Los primeros romances noticieros conservados tratan temas del siglo XIII y del primer tercio del XIV. Posteriormente dar\u00edan paso a los romances fronterizos a lo largo del siglo siguiente.<\/li>\r\n \t<li>El modo de transmisi\u00f3n original de los romances hasta el siglo XV es oral. Estamos ante una tradici\u00f3n oral \u00abfolkl\u00f3rica\u00bb, profunda, arraigada en los ritos y en el patrimonio identitario, cultural y social, que llega a las clases dirigentes y a sus aparatos de ocio, cultura, representaci\u00f3n y propaganda, a trav\u00e9s de los m\u00fasicos de la corte.<\/li>\r\n \t<li>El primer romance recogido en un escrito, <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/la-dama-y-el-pastor-v31\/\"><em>Gentil dona, gentil dona<\/em><\/a>, data de la \u00e9poca de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Alfonso_V_de_Arag%C3%B3n\">Alfonso el Magn\u00e1nimo<\/a> (1396-1458) y procede de la corte de Arag\u00f3n, pues fue copiado por un mallorqu\u00edn, estudiante en Bolonia, en fecha imprecisa pero posterior a 1421. Se trata de una versi\u00f3n del romance tradicional <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/?f1=&amp;f2=&amp;f3=La+dama+y+el+pastor&amp;f4=&amp;f5=&amp;f6=&amp;f7=&amp;f8=&amp;f9=&amp;f10=&amp;f11=&amp;wpcfs=preset-1\"><em>La dama y el pastor<\/em><\/a> que se basa en un motivo folkl\u00f3rico cuya proximidad a los intereses de la corte puede radicar en su componente er\u00f3tico y hasta libertino, as\u00ed como en la burla del r\u00fastico que no sabe amar, motivo tradicional de la ideolog\u00eda aristocr\u00e1tica.<\/li>\r\n \t<li>Al Reino de Arag\u00f3n tambi\u00e9n se vincula el primer romance trovadoresco <a href=\"https:\/\/www.gutenberg.org\/files\/49914\/49914-h\/49914-h.htm\"><em>Terrible duelo faz\u00eda (Cancionero de Lope de St\u00fa\u00f1iga, c\u00f3dice del s. XV)<\/em><\/a> del poeta Carvajal, que desarrolla el tema de la c\u00e1rcel de amor aplicado a la separaci\u00f3n de los amantes. Los dem\u00e1s romances de este per\u00edodo tienen car\u00e1cter noticiero y usan el estilo tradicional. (Ver <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">estudio de Vicen\u00e7 Beltr\u00e1n<\/a>).<\/li>\r\n \t<li>El siglo XV pone de moda la impresi\u00f3n de <em>Cancioneros<\/em> <em>cortesanos<\/em> que, sin embargo, apenas incluyen romances entre sus p\u00e1ginas. Avanzado el siglo, son los impresores de <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Los-pliegos-sueltos-y-el-romancero-hispanico.pdf\">pliegos sueltos<\/a>, un tipo de impreso barato y de gran tirada, quienes se lanzan a publicar los romances que cantaba el pueblo y que ya entonces se llamaban \u00abviejos\u00bb (Ver <a href=\"https:\/\/new.manuscriptorium.com\/hub\/browser\/default\/gallery?url=https:%2F%2Fcollectiones.manuscriptorium.com%2Fassorted%2FAIPDIG%2FNKCR__%2FA%2FAIPDIG-NKCR__9_H_231_____1QCCLDA-cs%2F\">pliegos sueltos de Praga<\/a>).<\/li>\r\n \t<li>Momento decisivo en la historia del romancero fue el de la incorporaci\u00f3n material de los romances a los \u00faltimos <a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/tipologia_cancioneros.pdf\">cancioneros po\u00e9ticos cortesanos<\/a> de la Edad Media, en particular los siguientes: el <a href=\"https:\/\/bibliotecadigital.jcyl.es\/es\/catalogo_imagenes\/grupo.do?path=10067377\"><em>Cancionero de Juan del Encina<\/em><\/a> de 1496, el llamado <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/derspanischecanc00rennuoft\/page\/16\/mode\/2up\"><em>Cancionero de Londres o de Rennert (ed. 1899)<\/em><\/a>, recopilado entre 1475 y 1500, el <em>Cancionero general de Hernando del Castillo <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/cancionerogenera01cast\/page\/n9\/mode\/2up\">tomo I<\/a> y <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/cancionerogener00balegoog\/page\/n10\/mode\/2up\">tomo II<\/a><\/em> (conjuntado entre 1490 y 1511, publicado en Valencia en 1511) y el <a href=\"http:\/\/bdh-rd.bne.es\/viewer.vm?id=0000010741\"><em>Cancionero Musical de Palacio<\/em><\/a>, reunido entre 1496 y 1520.<\/li>\r\n \t<li>Coinciden estos a\u00f1os dorados del g\u00e9nero con el descubrimiento de Am\u00e9rica: el Romancero viaja a Am\u00e9rica en la memoria de los primeros conquistadores e <a href=\"https:\/\/ebuah.uah.es\/dspace\/bitstream\/handle\/10017\/5447\/Los%20Primeros%20Pliegos%20Po%c3%a9ticos.%20Alta%20Cultura.%20Cultura%20Popular.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\">impreso en pliegos sueltos<\/a>, de enorme difusi\u00f3n en toda Espa\u00f1a y el Nuevo Mundo. Hasta tal punto el romance formaba parte del modo de pensar y de sentir de los espa\u00f1oles de la \u00e9poca, que estos aventureros llegaron a emplear versos de romances para expresar las m\u00faltiples e inefables experiencias que vivieron en el nuevo mundo. <a href=\"https:\/\/www.rae.es\/sites\/default\/files\/Aparato_de_variantes_Historia_verdadera_de_la_conquista_de_la_Nueva_Espana.pdf\">Bernal D\u00edaz del Castillo<\/a> ilustra este fen\u00f3meno cuando relata la llegada de <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=7995022\">Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/a> a las costas mexicanas (1519). Seg\u00fan el cronista, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Alonso_Hern%C3%A1ndez_Portocarrero\">Alonso Hern\u00e1ndez Portocarrero<\/a> dice a Cort\u00e9s al divisar la tierra americana:\r\n<blockquote><cite><a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/montesinos-mata-a-tomillas-v1\/\">Cata Francia, Montesinos<\/a>,\u00a0\u00a0 cata Par\u00eds, la ciudad,\r\ncata las aguas del Duero,\u00a0\u00a0 do van a dar en la mar.<\/cite><\/blockquote>\r\nA lo que el conquistador responde:\r\n<blockquote><cite>Denos Dios ventura en armas como al palad\u00edn Rold\u00e1n.<\/cite><\/blockquote>\r\n<\/li>\r\n \t<li>A mediados del siglo XVI, surge un exitoso proyecto editorial que culmina con los primeros <em>corpora<\/em> romanceriles con pretensiones de exhaustividad: <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/cancioneroderoma00madr\/page\/n3\/mode\/2up\">Cancionero de Romances impreso en Amberes sin a\u00f1o<\/a><\/em>, ed. Martin Nucio, Amberes, c. 1547 y la <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32350348\/Cancionero_de_Romances\">segunda edici\u00f3n aumentada<\/a> hecha por el mismo Nucio y reimpresa por el librero de Medina del Campo, Guillermo de Miles, ambas en 1550.<\/li>\r\n \t<li>La popularidad de los romances impresos continua con las <em>Silvas de Romances<\/em> comp\u00ecladas por Esteban de N\u00e1jera, Zaragoza, 1550-51: <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">Primera Parte de la Silva de Varios <em>Romances<\/em><\/a><em>,<\/em> Zaragoza, 1550; <em><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32320113\/Segunda_parte_dela_Silua_de_varios_romances\">Segunda <\/a><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">Parte de la Silva de Varios Romances<\/a>,<\/em> Zaragoza, 1550;\u00a0<a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/33418903\/Tercera_parte_de_la_Silva_de_varios_romances\">T<em>ercera <\/em><\/a><em><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">Parte de la Silva de Varios Romances<\/a><\/em>, Zaragoza, 1551. Las Silvas recogen los romances entonces ya tenidos por \u00abvie\u00adjos\u00bb (procedentes de las m\u00e1s variadas ramas del romancero primitivo: la \u00e9pica na\u00adcional y la \u00e9pica francesa, el noticierismo pol\u00edtico y el fronterizo, la balad\u00edstica pan-europea, etc.) los cuales aparecen ya revueltos con los romances \u00abjuglarescos\u00bb (sobre temas \u00e9pico-nacionales, carolingios e hist\u00f3rico-novelescos), con los romances de los poetas \u00abtrovadorescos\u00bb (de tem\u00e1tica e inspiraci\u00f3n \u00abcancioneril\u00bb) e incluso con los pri\u00admeros romances \u00aberuditos\u00bb (de los rimadores de cr\u00f3nicas).<\/li>\r\n \t<li>Algunos impresores de Sevilla ven una gran oportunidad de continuar el proyecto editorial de Nucio en Amberes y aparecen dos libros de romances: <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/45127916\/Alonso_de_Fuentes_Cuarenta_cantos_de_diversas_e_peregrinas_historias_estudio_Vicen\u00e7_Beltran_M\u00e9xico_Frente_de_Afirmaci\u00f3n_Hispanista_2020\"><i>Cuarenta Cantos de diversas y peregrinas historias<\/i><\/a> de Alonso de Fuentes, Sevilla 1550 y <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/37427998\/Garvin_M_Lorenzo_de_Sep%C3%BAlveda_Romances_Ed_Nucio_pdf\"><i>Romances nuevamente sacados de historias antiguas de la Cr\u00f3nica de Espa\u00f1a<\/i><\/a> de Lorenzo de Sep\u00falveda, Sevilla, 1551. Como punto de partida de este proceso, puede tomarse la publicaci\u00f3n en 1541 por Flori\u00e1n de Ocampo de <i><a href=\"https:\/\/uvadoc.uva.es\/handle\/10324\/29045\">Las quatro partes enteras de la Cr\u00f3nica de Espa\u00f1a que mando componer el Seren\u00edssimo rey don Alonso llamado el Sabio<\/a>, <\/i>Zamora, 1541.<\/li>\r\n \t<li>Las publicaciones de Fuentes y Sep\u00falveda se han tomado habitualmente (Diego Catal\u00e1n) como el inicio del romancero \u00aberudito\u00bb, si bien esa distinci\u00f3n puede resultar artificiosa, ya que tanto Nucio en Amberes como Sep\u00falveda en Sevilla utilizaron los mismos m\u00e9todos de trabajo para sus proyectos editoriales (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/La_historia_de_Espana_en_el_Cancionero_de_romances.pdf\">Mario Garvin<\/a>).<\/li>\r\n \t<li>El camino editorial abierto por Nucio contin\u00faa con nuevas recopi\u00adlaciones, una falsamente atribuida a Sep\u00falveda, 1563 y otra de gran \u00e9xito: las <em>Rosas de Romances<\/em> de Timoneda: <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/37830550\/Joan_Timoneda_Rosas_de_romances_1_Rosa_de_amores_Rosa_gentil\"><em>Rosa de Amores,\u00a0 Gentil<\/em><\/a>, 1573; <em><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/43115338\/Joan_Timoneda_Rosas_de_romances_2_Rosa_espa%C3%B1ola_Rosa_real\">Rosa Espa\u00f1ola, Rosa Real<\/a><\/em>, Valencia, 1573.<\/li>\r\n \t<li>M\u00e1s tarde, a finales de siglo, el romancero \u00abnuevo\u00bb (ajustado al lenguaje y est\u00e9tica del Ba\u00adrroco) logra vida aut\u00f3noma en las colecciones impresas en 1587 de Gabriel Lasso de la Vega (<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/manojueloderoman0000gabr\"><em>Manojuelo de romances<\/em><\/a>) y de Juan de la Cueva (<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/corofebeoderoman00cuev\/page\/n27\/mode\/2up\"><em>Coro febeo de romances historiales<\/em><\/a>) y en las <em><a href=\"https:\/\/play.google.com\/books\/reader?id=G01bAAAAcAAJ&amp;pg=GBS.PA13-IA1&amp;hl=es\">Flores de Romances<\/a><\/em> (1589-1597), que editores como Pedro de Moncayo y Pedro Flores publican en Madrid, Valencia, Lisboa, Burgos, Barcelona y Toledo. Estas colecciones incluyen, de vez en cuando, algunos ejemplos de romances \u00abnoticieros tard\u00edos\u00bb e incluso de los primeros romances \u00abde ciego\u00bb (sobre \u00absucesos\u00bb admirables o tre\u00admendos).<\/li>\r\n \t<li>El <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romancerogeneral01newy\/page\/n7\/mode\/2up\">Romancero general<\/a><\/em> de 1600, impreso en Madrid, da acogida a todo el plantel de esas <em>Flores<\/em> y la inicial autonom\u00eda del romancero \u00abnuevo\u00bb no resistir\u00e1 durante mucho tiempo las tendencias integradoras, que llevan a dar preferencia a las or\u00addenaciones tem\u00e1ticas sobre las estil\u00edsticas. Entre ellas destaca la m\u00e1s reeditada de las colecciones de romances en Espa\u00f1a a lo largo de los siglos XVII y XVIII, que es la <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroehisto00escogoog\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Historia del muy noble y valeroso caballero el Cid Ruy Diaz de Bivar, en romances en lenguaje antiguo<\/em><\/a>, de Juan Escobar, 1605.<\/li>\r\n \t<li>Tras una enorme producci\u00f3n de romances por parte de artistas cultos, que al calor de la gran popularidad del romancero nuevo llenaron <em>Cuadernos<\/em> y <em>Flores,\u00a0<\/em>los romances eruditos de mediados del XVI ya no son del gusto popular y otro tanto sucede con el romancero nuevo barroco, por m\u00e1s que sus autores fueran de la categor\u00eda de <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/revista\/index.php\/Abenamar\/article\/view\/56\/114\">Lope de Vega<\/a> y <a href=\"https:\/\/arxiu-web.upf.edu\/todogongora\/poesia\/romances\/index.html\">G\u00f3ngora<\/a>. De entre los subg\u00e9neros del romancero nuevo, el <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroderoma00durgoog\/page\/n8\/mode\/2up\">morisco<\/a> es el m\u00e1s representativo de esta nueva manera de componer romances que se va imponiendo durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del XVI.<\/li>\r\n \t<li>Los romances estaban tan presentes en la memoria de todos, que sus versos flu\u00edan a cada paso, en la conversaci\u00f3n ordinaria, como elementos fraseol\u00f3gicos del idioma. Por ejemplo, para disculpar ben\u00e9volamente las palabras del interlocutor, se dec\u00eda:\r\n<blockquote><cite>Mensajero sois, amigo, no merec\u00e9is culpa, no<\/cite>,<\/blockquote>\r\nque aparece en <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/clasicos\/quijote\/edicion\/parte2\/cap10\/default.htm\"><em>Don Quijote (parte II)<\/em><\/a>\u00a0 y es un verso de un romance del <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/el-conde-fernan-gonzalez-llamado-a-cortes-v1\/\">conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/a> y otro de <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/bernardo-se-entrevista-con-el-rey-v3\/\">Bernardo del Carpio<\/a>. Sin embargo, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/estilo-de-los-romances-el-fragmentarismo\/\">Men\u00e9ndez Pidal<\/a>, hacia 1640, los romances caen en desuso.<\/li>\r\n \t<li>Despu\u00e9s del siglo XVII los escritores cultos pierden el inter\u00e9s por el romancero, aunque hay autores que con un revestimiento melifluo y falsamente pastoril, publican poemas en metro de romance. Circulan a\u00fan pliegos con composiciones de escasa calidad y se vulgarizan obras l\u00edricas y dram\u00e1ticas de poetas famosos. El romancero vuelve a los cauces de la transmisi\u00f3n oral, apoyada a veces en apresuradas copias mal escritas.<\/li>\r\n \t<li>En este tiempo adverso, en que la totalidad del Romancero se ausent\u00f3 casi completamente de la literatura y se refugi\u00f3 entre la gente menos letrada. el Romancero completa y afirma su inmensa difusi\u00f3n por todas las regiones peninsulares de lengua espa\u00f1ola, portuguesa, gallega\u00a0 y catalana: por las islas, desde las Baleares y Canarias hasta las Azores y Madeira; por Brasil y por toda Am\u00e9rica, desde Nuevo M\u00e9xico hasta la Patagonia; por todas las comunidades judeo-hispanas, lo mismo en Marruecos que en la pen\u00ednsula Balc\u00e1nica, en Asia Menor, en Siria y en Egipto. Y en todas estas regiones el Romancero vive a\u00fan hoy, mostrando una extensi\u00f3n geogr\u00e1fica que ninguna canci\u00f3n tradicional iguala ni ha igualado nunca.<\/li>\r\n \t<li>En el siglo XVIII se llega al extremo de crear textos facticios, en que se da acogida indis\u00adtintamente a versos y escenas de los romances \u00abviejos\u00bb, procedentes de la tradici\u00f3n medieval, y de los romances cron\u00edsticos y \u00abnuevos\u00bb, debidos a los \u00abingenios\u00bb de mediados y fines del siglo XVI. Es la labor de Tortajada en <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/florestadevarios00lope\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Floresta de varios romances sacados de las historias antiguas de los hechos famosos de los doce pares de Francia<\/em><\/a>, Madrid (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/Antonio-Rodriguez-Mon\u0303ino-la-floresta-de-varios-romances-de-lopez-de-tortajada-1711-1764-978919.pdf\">ver art\u00edculo sobre cronolog\u00eda<\/a> de la <em>Floresta<\/em>).<\/li>\r\n \t<li>El olvido en que la literatura y la erudici\u00f3n espa\u00f1olas dejaron caer al Romancero s\u00f3lo se remedi\u00f3 por influjo del aprecio que otros pa\u00edses europeos empezaron a manifestar hacia los romances. A mediados del siglo <small>XVIII,<\/small> una positiva valorizaci\u00f3n del Romancero empez\u00f3 en Reino Unido: Thomas Blackwell, estudiando la vida y obras de Homero, indicaba los romances moriscos espa\u00f1oles como muestras de verdadera poes\u00eda popular, y, enseguida, el obispo Percy, en sus <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/percysreliquesof01percuoft\/page\/n11\/mode\/2up\"><cite>Reliques<\/cite><\/a> (1765), comparaba las baladas con los romances y traduc\u00eda dos de \u00e9stos; despu\u00e9s los romances recibieron la apreciaci\u00f3n de Walter Scott, de lord Byron, de Lockhart y Longfellow (1833). Sigui\u00f3 Alemania, donde Goethe, <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32350349\/Grimm_Silva_de_romances_viejos_1815_pdf\">J. Grimm<\/a>, Schlegel y Hegel escribieron elogios extraordinarios y trabajos eruditos sobre el Romancero. Despu\u00e9s Francia, donde Creuz\u00e9 de Lesser (1814) calificaba el Romancero, siguiendo las teor\u00edas wolfianas, como \u00abuna <cite>Il\u00edada<\/cite> sin Homero\u00bb; comparaci\u00f3n afortunada que <a href=\"https:\/\/es.slideshare.net\/JosManuelLosadaGoya\/hernani-de-vctor-hugo-y-el-romanceropdf#8\">V\u00edctor Hugo<\/a> (1829) reh\u00edzo, hablando de, \u00abuna <cite>Iliada <\/cite> g\u00f3tica y otra \u00e1rabe\u00bb, y que Viardot (1832) precis\u00f3, teniendo a los romances por rapsodias, a las que s\u00f3lo hab\u00eda faltado un <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pis%C3%ADstrato\">Pis\u00edstrato<\/a> para formar con ellos una <cite>Iliada<\/cite> espa\u00f1ola.<\/li>\r\n \t<li>Esta gran corriente de rehabilitaci\u00f3n iniciada en Inglaterra, hizo que Espa\u00f1a reaccionase contra las ideas del siglo <small>XVIII<\/small> y volviese a mirar el Romancero como digno de la mayor estima. La <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroderoman02dura\">colecci\u00f3n de Dur\u00e1n<\/a> (1828-32) fue el comienzo de la reacci\u00f3n y <a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/obras-completas-poesias--0\/html\/fef5c88c-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_\">Zorrilla<\/a> y el <a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra\/romances-2011\/\">Duque de Rivas<\/a> (1841) escribieron muchos romances narrativos.<\/li>\r\n \t<li>En las primeras an\u00adtolog\u00edas modernas del siglo XIX, las de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroderoman02dura\">Agust\u00edn Dur\u00e1n<\/a> (Madrid, 1828-1832) y de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/tesorodelosroman00ocho\/page\/n5\/mode\/2up\">Eugenio de Ochoa<\/a> (Par\u00eds, 1838), los criterios ordenatorios que prevalecen son los tem\u00e1ticos: romances moriscos, romances amatorios, romances caballerescos, romances de los doce Pares de Francia, romances de Amad\u00eds, romances de la historia nacional, etc., sin distinci\u00f3n de tiempos ni estilos.<\/li>\r\n \t<li>Jacob Grimm, en 1815, hab\u00eda comenzado a poner orden en este caos con la publicaci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32350349\/Grimm_Silva_de_romances_viejos_1815_pdf\"><em>Silva de romances viejos<\/em><\/a>. Viena. Seg\u00fan Men\u00e9ndez Pelayo \"tuvo la gloria de establecer la verdadera teor\u00eda del metro \u00e9pico castellano, inaugurando el per\u00edodo cient\u00edfico en el estudio de nuestros romances, y deslindando con maravillosa intuici\u00f3n lo que en ellos quedaba de radical y primitivo.\" (<em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoetasliricost1\/page\/n39\/mode\/2up?q=Grimm\">Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos<\/a><\/em>).<\/li>\r\n \t<li>Dur\u00e1n publica su nuevo <em><a href=\"https:\/\/bibliotecadigital.jcyl.es\/es\/consulta\/registro.do?id=2272\">Romancero general<\/a><\/em> exhaustivo de 1849-1851 introdu\u00adciendo los principios cronol\u00f3gicos y estil\u00edsticos para categorizar los romances que publica.<\/li>\r\n \t<li>La publicaci\u00f3n de romances iniciada en el siglo XVI iba acompa\u00f1ada de una peculiaridad: la mezcla de textos pertenecientes a distintos estilos. Esta confusi\u00f3n en los l\u00edmites estil\u00edsticos de los diferentes tipos de romances no s\u00f3lo se mantuvo por los impresores de los siglos XVI-XVII y los eruditos del siglo XVIII (Brackwell, Percy o Bowle), sino tambi\u00e9n por los estudiosos del siglo XIX.<\/li>\r\n \t<li>Habr\u00eda que esperar a la aparici\u00f3n de la <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/primaverayflorde02wolf\/page\/n5\/mode\/2up\">Primavera y flor de romances de Wolf y Hofmann<\/a><\/em>\u00a0 (1856) para excluir todos los testimonios de romances no tradicionales. Esta recolecci\u00f3n pone en cuesti\u00f3n la consideraci\u00f3n global de las producciones en metro de \u00abromance\u00bb y el estudio literario del \u00abRomancero\u00bb m\u00e1s antiguo se libera de la copresencia de los romances llamados \u00abart\u00edsticos\u00bb, debidos a los poetas cancioner\u00edles, eruditos o barrocos (de fines del siglo XV y princi\u00adpios del siglo XVI; de mediados del siglo XVI y de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII).<\/li>\r\n \t<li>Los criterios selectivos de Wolf son ampliamente divulgados por Men\u00e9ndez Pelayo al dar acogida a la <em>Primavera en su Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos VIII y IX<\/em> (<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta08mene\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Romances Viejos Castellanos Tomo I<\/em>\u00a0<\/a>y <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta09mene\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Romances Viejos Castellanos Tomo II<\/em><\/a>) (1899) y esta\u00adblecen, de forma casi definitiva, un nuevo concepto restringido de \u00abRomancero\u00bb que a\u00fan hoy sigue presidiendo la mayor parte de los estudios y antolog\u00edas del g\u00e9nero. Men\u00e9ndez Pelayo incluy\u00f3 en su <em>Antolog\u00eda<\/em> un suplemento a la <em>Primavera y flor<\/em>: <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta10mene\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Romances Polulares (Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos X)<\/em><\/a> y un estudio cr\u00edtico titulado <em>Tratado de romances viejos:<\/em> <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologadepoeta21pelagoog\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>tomo I<\/em><\/a> (<em>Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos XI<\/em>) y <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologadepoeta02pelagoog\/page\/n9\/mode\/2up\"><em>tomo II<\/em><\/a> (<em>Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos XII<\/em>).<\/li>\r\n \t<li>Una aportaci\u00f3n original de Men\u00e9ndez Pelayo es la equiparaci\u00f3n de los romances orales modernos con los \u00abviejos\u00bb, editados en el siglo XVI. El gran fil\u00f3logo c\u00e1ntabro fue precursor en reunir romances de tradici\u00f3n oral de todas partes, separando en este terreno los \u00abpopulares\u00bb de los \u00abvulgares\u00bb y a\u00f1adi\u00e9ndoles notas eruditas sobre su procedencia. Adem\u00e1s, introduce estos romances orales en la l\u00ednea continua de la tradici\u00f3n que viene desde los supuestos or\u00edgenes: son tambi\u00e9n romances \u00abviejos\u00bb como los recogidos en el siglo XVI, lo que ser\u00e1 posici\u00f3n b\u00e1sica del neotradicionalismo pidalino.<\/li>\r\n \t<li>Desde entonces los romances llamados art\u00edsticos, artificiosos o nuevos fueron, en general, despreciados dentro de los estudios del romancero, y s\u00f3lo los adjudicados a autores literarios conocidos (Lope, G\u00f3ngora, Cervantes, Salinas o Li\u00f1\u00e1n) fueron objeto de publicaci\u00f3n y estudio. La mayor\u00eda de los poetas cultos escondieron su nombre en el anonimato.<\/li>\r\n \t<li>Con el paso del tiempo, algunos romances cultos llegaron a tradicionalizarse, proceso que tambi\u00e9n sucedi\u00f3 con algunos romances de ciego y vulgares.<\/li>\r\n \t<li>Entre 1856, en que se publica por primera vez la <em>Primavera<\/em>, y 1957, en que Men\u00e9ndez Pidal inicia la publicaci\u00f3n de su <em><a href=\"https:\/\/www.catalogo.fundacionramonmenendezpidal.org\/index.php?id_category=28&amp;controller=category\">Romancero tradi\u00adcional de las lenguas hisp\u00e1nicas<\/a><\/em> (precedida de la aparici\u00f3n en 1953 de los dos vol\u00fa\u00admenes \u00abte\u00f3ricos\u00bb llamados <em><a href=\"https:\/\/romancero.es\/romancerohispanico1\/\">Romancero hisp\u00e1nico<\/a><\/em>) sucede algo trascendental: la creciente evidencia de que el Romancero segu\u00eda existiendo transmitido oralmente de memoria en memoria en todas las comunidades de habla espa\u00f1ola, portugue\u00adsa, catalana o sefard\u00ed.<\/li>\r\n \t<li>La noticia de que los romances segu\u00edan cant\u00e1nd\u03bfse por \u00abel pue\u00adblo\u00bb la tuvieron, desde un principio, los estudiosos mismos del Romancero: ya en 1815, el propio Grimm esperaba poder reproducir en letra impresa algunos romances desconocidos o\u00eddos en la Espa\u00f1a de principios del siglo XIX por un curioso via\u00adjero. Pero, cuando esas \u00abreliquias\u00bb de un g\u00e9nero, que se consideraba la quintaesen\u00adcia del esp\u00edritu de la Edad Media, empezaron efectivamente a ser recuperadas del pueblo que las conservaba, los descubridores y divulgadores de los hallazgos se apresuraron a devolver a aquellos restos arqueol\u00f3gicos sus pr\u00edstinas cualidades, malamente deterioradas, a su parecer, por culpa de los \u00abb\u00e1rbaros\u00bb poseedores de tan estimables joyas.<\/li>\r\n \t<li>Los \u00abpastiches\u00bb rom\u00e1nticos de Almeida Garrett, Est\u00e1cio da Veiga o Aze\u03bded\u03bf en Portugal, los de Est\u00e9banez Calder\u00f3n, Dur\u00e1n o Amador de los R\u00edos en Andaluc\u00eda y Asturias, los de Agull\u00f3 en Catalu\u00f1a reemplazaron sistem\u00e1ticamente, en las publicaciones del Romancero, a las transcripciones \u00abde campo\u00bb de los romances o\u00eddos de boca de las criadas, los camp\u03bfneses, los gitanos, los paisanines y los pageses depositarios de la tradici\u00f3n.<\/li>\r\n \t<li>El af\u00e1n restaurador lleg\u00f3 al extremo de poder construir \u00abpastiches\u00bb, sin apoy\u03bf de un texto tradici\u03bfnal o\u00eddo, inventando poemas seg\u00fan \u00abdebiera\u00bb haberlos cantado el pueblo (es el caso de algunos de los romances \u00abrecobrados\u00bb p\u03bfr Murgu\u00eda en Galicia, por Bethencourt en Canarias, por Vig\u00f3n en Asturias, por Est\u00e1cio da Veiga en el Algarve, etc.).<\/li>\r\n \t<li>A finales del siglo XIX, la difusi\u00f3n del concepto de \u00abfolklore\u00bb, de una parte (ejemplos: Antonio Machado y \u00c1lvarez, \u00abDem\u00f3filo\u00bb, en Andaluc\u00eda, Sergio Hern\u00e1ndez en Extremadura, Costa en Arag\u00f3n), y de los m\u00e9todos de la \u00abfilolog\u00eda\u00bb rom\u00e1nica, de otra (ejemplos: Mil\u00e0 en Catalu\u00f1a, Leite de Vasc\u03bfncelos en Portugal, M\u00fcnthe en Asturias, Danon en las comunidades judeo-espa\u00f1olas), fueron imponiendo en las ediciones una mayor fi\u00addelidad a los textos o\u00eddos, si bien incluso algun\u03bf de los editores m\u00e1s respetuosos con la tradici\u00f3n conservada por el pueblo (como el propio Mii\u00e0, inicialmente, o Juan Men\u00e9ndez Pidal) siguieran creyendo necesaria una cierta \u00abcorrecci\u00f3n\u00bb de los textos tomados de boca del pueblo.<\/li>\r\n \t<li>Pero, con todo, la aparici\u00f3n, junto al corpus consagrado del Romancero transmitido p\u03bfr v\u00eda escrita, de un nuevo corpus de tex\u00adtos procedentes de las m\u00e1s varias regiones y pa\u00edses del mundo de habla portugue\u00adsa, castellana, catalana o judeo-espa\u00f1ola, no pareci\u00f3 a los cr\u00edticos de fines del siglo XIX raz\u00f3n suficiente para alterar su concepci\u00f3n del Romancero como literatura del pasado medieval. Basta, para verlo, la <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta10mene\/page\/n7\/mode\/2up\">Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos<\/a><\/em> de Me\u00adn\u00e9ndez Pelayo, en que las primeras colecciones de romances transmitidos por v\u00eda oral hasta el siglo XIX se editan como complemento de la Primavera de W\u03bflf.<\/li>\r\n \t<li>Los progresos cr\u00edticos de Men\u00e9ndez Pidal (<a href=\"https:\/\/ia800906.us.archive.org\/8\/items\/elromanceroespa00menuoft\/elromanceroespa00menuoft.pdf\">Conferencias en Nueva York<\/a>, 1910) y la erudici\u00f3n bi\u00adbliogr\u00e1fica de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/lasfuentesdelrom0000vari\/page\/n9\/mode\/2up\">Rodr\u00edguez Mo\u00f1ino<\/a> (<em>Diccionario de pliegos sueltos po\u00e9ticos,<\/em> 1970 y 1997, <em>Manual bibliogr\u00e1fico de Cancioneros y Romanceros<\/em>, 1973, por s\u00f3lo nombrar dos gigantescas aportaciones al campo del romancero, no supusieron una ruptura con la imagen del g\u00e9nero que hab\u00eda establecido Wolf. El \u00abRomancero\u00bb tal como fue definido por la antolog\u00eda de Wolf sigui\u00f3 constituyendo la base de los corpus romanc\u00edsticos publicados durante el siglo XX.<\/li>\r\n \t<li>La historia del romancero desde mediados del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX, recogida sucintamente en los anteriores p\u00e1rrafos, est\u00e1 detallada exhaustivamente en la obra de Diego Catal\u00e1n <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/elarchivodelromanceroi\"><em>El Archivo del Romancero. Patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia<\/em><\/a> (2001).<\/li>\r\n \t<li>En los a\u00f1os 1900 a 1920 Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal y Mar\u00eda Goyri re\u00fanen (ini\u00adcialmente como una empresa familiar; m\u00e1s tarde apoyados por la Junta para Am\u00adpliaci\u03ccn de Estudios) una sensacional colecci\u00f3n de textos romanc\u00edsticos de la tra\u00addici\u00f3n oral moderna recogidos personalmente o a trav\u00e9s de corresponsales y colaboradores. El conocimiento de esos miles de versiones modernas obliga a Me\u00adn\u00e9ndez P\u00eddal a enfrentarse con los eruditos de archivo y defender la necesidad de una consideraci\u00f3n integral del Romancero, en que el testimonio de las versiones modernas se sume al de los textos impresos en los siglos XVI y XVII y al de los tex\u00adtos, noticias y citas conservados en manuscritos antiguos (de los siglos XV a XVII); por otra parte, la tradici\u00f3n oral moderna, tan rica en variantes, le sirve de apoyo para entender y explicar el funcionamiento de la tradici\u00f3n antigua en sus aspectos creativos. Sin embargo, su formaci\u00f3n e intereses cient\u00edficos como fil\u00f3logo romanista y medievalista le impiden, en cierto modo, llevar a sus \u00faltimas consecuencias su noci\u00f3n de la \u00abtradicionalidad\u00bb de los textos transmitidos de memoria en memoria, ya que, de una forma u otra, sigue siempre considerando la tradici\u00f3n moderna como un testigo m\u00e1s de lo que fue el Romancero, como una prueba viva de la forma en que se creaba la poes\u00eda en la edad a\u00e9dica. De ah\u00ed que, pese a sus extraordina\u00adrios conocimientos acerca del Romancero oral moderno y a la importancia que le concedi\u00f3 en sus estudios, no necesitara revisar en sus aspectos b\u00e1sicos el sistema valorativo y organizador de Wolf respecto al g\u00e9nero.<\/li>\r\n \t<li>Para Diego Catal\u00e1n, la importancia, cuantitativa y cualitativa, de los textos memorizados por suce\u00adsivas generaciones de transmisores de romances que han podido recogerse en los siglos XIX y XX ha convertido al \u00abRomancero tradicional moderno\u00bb en un campo de estudio tan rico en cuestiones c\u03bfm\u03bf el \u00abRomancero impreso de los siglos XVI y XVII\u00bb. Los millares de versiones extra\u00eddas de la tradici\u00f3n oral moderna no son le\u00eddas ya solamente como reliquias de una literatura tardo-medieval o renacentista-conservadora preservadas en el congelador de las culturas rurales hisp\u00e1nicas o en los ghettos judeo-espa\u00f1oles, sino tambi\u00e9n como productos culturales actuales. El \u00abRomancero tradicional moderno\u00bb no interesa s\u00f3lo por la informaci\u00f3n que proporciona o pueda de \u00e9l extraerse para entender mejor el Romancero de los siglos \u03a7V o XVI, sino en s\u00ed mismo, como realidad aut\u00f3noma. El m\u00e1s amplio y exacto conocimiento de la tradici\u00f3n oral mo\u00adderna, tan deseado por Men\u00e9ndez Pidal, en lugar de favorecer la consideraci\u00f3n integral del g\u00e9nero tal como \u00e9l la propugnaba o como la propugnan sus m\u00e1s fieles con\u00adtinuadores Armistead y Silverman, ha contribu\u00eddo, en cierto modo, a abrir una brecha entre los testimonios modernos y antiguos de los poemas tradicionales. Las grabaciones o transcripciones de los actos de recitaci\u00f3n o canto de un romance por un sujeto portador de tradici\u00f3n y los textos literarios publicados por las prensas del siglo XVI son demasiado incomparables para presentar a base de ellos la \u00abdia\u00adcron\u00eda\u00bb del Romancero. De modo similar a los editores no folkloristas y no fil\u00f3lo\u00adgos, que en el siglo XIX comenzaron a \u00absalvar\u00bb los romances de la tradici\u00f3n oral popular, los antiguos glosadores de romances y los m\u00fasicos de los siglos XV y XVI, cuyas versiones nos conservan los cancioneros y pliegos sueltos, y, tras ellos, los im\u00adpresores de cancioneros, silvas y rosas de romances, como Nucio, N\u00e1jera o Timo\u00adneda, utilizaron la tradici\u00f3n oral del siglo XV y del siglo XVI para incorporarla, por razones art\u00edsticas y comerciales, a los modos de producci\u00f3n cultural entonces do\u00adminantes. Frente a esos poemas manipulados por editores que los entend\u00edan y apreciaban desde fuera de la cultura tradicional, las versiones \u00abdocumentadas\u00bb modernamente por fil\u00f3logos, folkloristas y etn\u00f3grafos son transcripciones fieles de las manifestaciones ef\u00edmeras y parciales de una obra literaria tradicional; pero, en cambio, no son propiamente poemas, pues el poema de que son manifestaci\u00f3n s\u00f3lo existe en la memoria colectiva y s\u00f3lo es recuperable mediante el conocimiento de una pluralidad de los actos orales en que se hace perceptible. Los datos extra\u00eddos de los textos \u00abpublicados\u00bb en el siglo XVI y los que proporciona la investiga\u00adc\u03af\u03cc\u03b7 moderna pueden ayudarnos a obtener una visi\u00f3n hist\u00f3rica de un romance; pero los textos no son cualitativamente homog\u00e9neos y, por lo tanto, realmente comparables. La autonom\u00eda de los textos modernos como objeto de estudio resulta tambi\u00e9n manifiesta por el hecho de que las categor\u00edas literarias establecidas para poner orden en el Romancero antiguo no sean v\u00e1lidas para los romances recogidos en los siglos XIX y XX. Romances impresos en el siglo XVI que debemos adscribir a corrientes lite\u00adrarias diversas, reaparecen hoy en la tradici\u00f3n igualados en un mismo lenguaje po\u00e9ti\u00adco. Categor\u00edas tan imprescindibles en una consideraci\u00f3n literaria de los textos anti\u00adguos como las de \u00abromance viejo\u00bb, \u00abromance juglaresco\u00bb, \u00abromance trovadoresco\u00bb, \u00abromance erudito\u00bb, carecen de vigencia en la tradici\u00f3n oral moderna (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/artepoeticaromancerooral2\/\">Diego Catal\u00e1n, Arte Po\u00e9tica del romancero oral, parte 2\u00aa<\/a>).<\/li>\r\n \t<li>En 1957 Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal y su escuela comienzan la publicaci\u00f3n del <span class=\"category-name\"><em>Romancero tradicional de las lenguas hisp\u00e1nicas<\/em> (<\/span><a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/2020\/12\/13\/el-romancero-hoy\/\">RTLH<\/a><span class=\"category-name\"><span class=\"category-name\">) con la aparici\u00f3n del <a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/romancero_tradicional_tomo_I_ramon_menendez_pidal.pdf\"><em>Tomo I: Romanceros del Rey Rodrigo y de Bernardo del Carpio<\/em><\/a>. El objetivo era y sigue siendo la <\/span><\/span>publicacio\u0301n de los ingentes materiales reunidos por Ramo\u0301n Mene\u0301ndez Pidal y su mujer, Mari\u0301a Goyri, durante cincuenta y ocho an\u0303os de sostenida actividad. Hasta 1985 se publicaron doce vol\u00famenes y en los \u00faltimos a\u00f1os se trabaja en la edici\u00f3n de ocho m\u00e1s (ver <a href=\"https:\/\/www.catalogo.fundacionramonmenendezpidal.org\/index.php?id_category=28&amp;controller=category\"><em>cat\u00e1logo<\/em> en la Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/a>).<\/li>\r\n \t<li>Menci\u00f3n especial merece la labor de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/lasfuentesdelrom0000vari\/page\/n9\/mode\/2up\">Antonio Rodr\u00edguez Mo\u00f1ino<\/a> y su recopilaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/lasfuentesdelrom0007unse\"><em>Las fuentes del Romancero General<\/em><\/a>, en doce tomos, con notas, \u00edndices y suplementos, publicaci\u00f3n de la Real Academia Espa\u00f1ola en 1957. Un a\u00f1o despu\u00e9s, y como autoridad en pliegos sueltos y bibliograf\u00eda, edit\u00f3 un facs\u00edmil con introducci\u00f3n, bibliograf\u00eda e \u00edndices del <a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/cancionero-general--0\/html\/\"><em>Cancionero general de Hernando del Castillo<\/em><\/a>. Tambi\u00e9n compuso un <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/manualbibliograf0000rodr\"><em>Manual bibliogr\u00e1fico de Cancioneros y Romanceros impresos durante el siglo XVII<\/em><\/a> y un <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/diccionariobibli0000rodr\"><em>Diccionario de pliegos sueltos. Siglo XVI<\/em><\/a> (1970).<\/li>\r\n \t<li>Desde 1971 a 2017 se han celebrado cinco Congresos Internacionales sobre el Romancero auspiciados por la <a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/\">Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/a>: <a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/El%20Romancero%20en%20la%20tradicion%20oral%20moderna%20-%201er%20Coloquio%20Internacional%20sobre%20el%20Romancero.pdf\">(I) 1971<\/a> Madrid, <a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/El%20romancero%20hoy%20_%202o%20coloquio%20internacion%20-%20Coloquio%20Internacional%20sobre%20el%20Romancero.pdf\">(II) 1977<\/a> Davis, California, (III) 1982 Madrid, <a href=\"https:\/\/rodin.uca.es\/handle\/10498\/25354\">(IV) 1987<\/a> Sevilla-Puerto de Santa Mar\u00eda-C\u00e1diz y <a href=\"https:\/\/romanceiro.pt\/publicacoes\/viejos-son-pero-no-cansan\/\">(V) 2017<\/a> Coimbra.<\/li>\r\n \t<li>En Am\u00e9rica, desde 1967, un grupo de intelectuales mejicanos, ante la necesidad de preservar los valores de la Hispanidad, decidieron formar una asociaci\u00f3n civil denominada <a href=\"http:\/\/hispanista.org\/\">Frente de Afirmaci\u00f3n Hispanista<\/a> dedicada a la labor editorial teniendo como su principal exponente a la Revista NORTE. Las publicaciones del Frente de Afirmaci\u00f3n Hispanista de Mexico relacionadas con el romancero son valiosas aportaciones llevadas a cabo por investigadores como <a href=\"https:\/\/iec.academia.edu\/Vicen%C3%A7Beltran\">Vicen\u00e7 Beltran<\/a>, <a href=\"https:\/\/uni-konstanz.academia.edu\/MarioGarvin\">Mario Garvin<\/a> y <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/autor?codigo=131129\">Alejandro Higashi<\/a>.<\/li>\r\n \t<li>Desde finales del siglo XX y primeros a\u00f1os del siglo XXI, la <a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/\">Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/a> continua su labor con las publicaciones del <a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/2020\/12\/13\/el-romancero-hoy\/\">RTLH<\/a> y el <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/archivodigital\/index.php\/users\/login\">Archivo digital del romancero<\/a>, junto con la publicaci\u00f3n de numerosos art\u00edculos y la revista <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/revista\/index.php\/Abenamar\">Amen\u00e1bar<\/a>.<\/li>\r\n \t<li>El romancero, que tuvo su origen en la Edad Media, alcanz\u00f3 su mayor esplendor en los Siglos de Oro y ha ido decayendo hasta casi desaparecer en la actualidad de la tradici\u00f3n oral. ha visto como, desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, nuevos g\u00e9neros \u00e9pico-l\u00edricos han surgido como continuadores del romancero espa\u00f1ol. Estos nuevos g\u00e9neros han surgido en Hispanoam\u00e9rica, entre otros, el corrido mexicano, la habanera y el bolero, el tango argentino, el vallenato colombiano, la d\u00e9cima popular y \u00faltimamente los narcocorridos (<a href=\"https:\/\/romanceiro.pt\/publicacoes\/viejos-son-pero-no-cansan\/todos-los-generos-literarios-tienen-su-edad-y-su-tiempo-los-nuevos-generos-epico-liricos-que-suceden-al-romancero\/\">ver art\u00edculo<\/a> de Maximiano Trapero, 2017).<\/li>\r\n<\/ol>\r\n&nbsp;\r\n\r\n&nbsp;","rendered":"<p>Cronolog\u00eda del romancero<\/p>\n<ol>\n<li>La historia del romancero tiene que iniciar su cronolog\u00eda casi \u00fanicamente en los romances noticiosos, el gran medio de publicidad de su tiempo. Cuando los viejos cantares de gesta, cantados por juglares, serv\u00edan para informar al pueblo sobre los grandes sucesos hist\u00f3ricos del pasado, los romances comenzaron a noticiar los sucesos de actualidad m\u00e1s interesantes. Los primeros romances noticieros conservados tratan temas del siglo XIII y del primer tercio del XIV. Posteriormente dar\u00edan paso a los romances fronterizos a lo largo del siglo siguiente.<\/li>\n<li>El modo de transmisi\u00f3n original de los romances hasta el siglo XV es oral. Estamos ante una tradici\u00f3n oral \u00abfolkl\u00f3rica\u00bb, profunda, arraigada en los ritos y en el patrimonio identitario, cultural y social, que llega a las clases dirigentes y a sus aparatos de ocio, cultura, representaci\u00f3n y propaganda, a trav\u00e9s de los m\u00fasicos de la corte.<\/li>\n<li>El primer romance recogido en un escrito, <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/la-dama-y-el-pastor-v31\/\"><em>Gentil dona, gentil dona<\/em><\/a>, data de la \u00e9poca de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Alfonso_V_de_Arag%C3%B3n\">Alfonso el Magn\u00e1nimo<\/a> (1396-1458) y procede de la corte de Arag\u00f3n, pues fue copiado por un mallorqu\u00edn, estudiante en Bolonia, en fecha imprecisa pero posterior a 1421. Se trata de una versi\u00f3n del romance tradicional <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/?f1=&amp;f2=&amp;f3=La+dama+y+el+pastor&amp;f4=&amp;f5=&amp;f6=&amp;f7=&amp;f8=&amp;f9=&amp;f10=&amp;f11=&amp;wpcfs=preset-1\"><em>La dama y el pastor<\/em><\/a> que se basa en un motivo folkl\u00f3rico cuya proximidad a los intereses de la corte puede radicar en su componente er\u00f3tico y hasta libertino, as\u00ed como en la burla del r\u00fastico que no sabe amar, motivo tradicional de la ideolog\u00eda aristocr\u00e1tica.<\/li>\n<li>Al Reino de Arag\u00f3n tambi\u00e9n se vincula el primer romance trovadoresco <a href=\"https:\/\/www.gutenberg.org\/files\/49914\/49914-h\/49914-h.htm\"><em>Terrible duelo faz\u00eda (Cancionero de Lope de St\u00fa\u00f1iga, c\u00f3dice del s. XV)<\/em><\/a> del poeta Carvajal, que desarrolla el tema de la c\u00e1rcel de amor aplicado a la separaci\u00f3n de los amantes. Los dem\u00e1s romances de este per\u00edodo tienen car\u00e1cter noticiero y usan el estilo tradicional. (Ver <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">estudio de Vicen\u00e7 Beltr\u00e1n<\/a>).<\/li>\n<li>El siglo XV pone de moda la impresi\u00f3n de <em>Cancioneros<\/em> <em>cortesanos<\/em> que, sin embargo, apenas incluyen romances entre sus p\u00e1ginas. Avanzado el siglo, son los impresores de <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Los-pliegos-sueltos-y-el-romancero-hispanico.pdf\">pliegos sueltos<\/a>, un tipo de impreso barato y de gran tirada, quienes se lanzan a publicar los romances que cantaba el pueblo y que ya entonces se llamaban \u00abviejos\u00bb (Ver <a href=\"https:\/\/new.manuscriptorium.com\/hub\/browser\/default\/gallery?url=https:%2F%2Fcollectiones.manuscriptorium.com%2Fassorted%2FAIPDIG%2FNKCR__%2FA%2FAIPDIG-NKCR__9_H_231_____1QCCLDA-cs%2F\">pliegos sueltos de Praga<\/a>).<\/li>\n<li>Momento decisivo en la historia del romancero fue el de la incorporaci\u00f3n material de los romances a los \u00faltimos <a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/tipologia_cancioneros.pdf\">cancioneros po\u00e9ticos cortesanos<\/a> de la Edad Media, en particular los siguientes: el <a href=\"https:\/\/bibliotecadigital.jcyl.es\/es\/catalogo_imagenes\/grupo.do?path=10067377\"><em>Cancionero de Juan del Encina<\/em><\/a> de 1496, el llamado <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/derspanischecanc00rennuoft\/page\/16\/mode\/2up\"><em>Cancionero de Londres o de Rennert (ed. 1899)<\/em><\/a>, recopilado entre 1475 y 1500, el <em>Cancionero general de Hernando del Castillo <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/cancionerogenera01cast\/page\/n9\/mode\/2up\">tomo I<\/a> y <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/cancionerogener00balegoog\/page\/n10\/mode\/2up\">tomo II<\/a><\/em> (conjuntado entre 1490 y 1511, publicado en Valencia en 1511) y el <a href=\"http:\/\/bdh-rd.bne.es\/viewer.vm?id=0000010741\"><em>Cancionero Musical de Palacio<\/em><\/a>, reunido entre 1496 y 1520.<\/li>\n<li>Coinciden estos a\u00f1os dorados del g\u00e9nero con el descubrimiento de Am\u00e9rica: el Romancero viaja a Am\u00e9rica en la memoria de los primeros conquistadores e <a href=\"https:\/\/ebuah.uah.es\/dspace\/bitstream\/handle\/10017\/5447\/Los%20Primeros%20Pliegos%20Po%c3%a9ticos.%20Alta%20Cultura.%20Cultura%20Popular.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\">impreso en pliegos sueltos<\/a>, de enorme difusi\u00f3n en toda Espa\u00f1a y el Nuevo Mundo. Hasta tal punto el romance formaba parte del modo de pensar y de sentir de los espa\u00f1oles de la \u00e9poca, que estos aventureros llegaron a emplear versos de romances para expresar las m\u00faltiples e inefables experiencias que vivieron en el nuevo mundo. <a href=\"https:\/\/www.rae.es\/sites\/default\/files\/Aparato_de_variantes_Historia_verdadera_de_la_conquista_de_la_Nueva_Espana.pdf\">Bernal D\u00edaz del Castillo<\/a> ilustra este fen\u00f3meno cuando relata la llegada de <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=7995022\">Hern\u00e1n Cort\u00e9s<\/a> a las costas mexicanas (1519). Seg\u00fan el cronista, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Alonso_Hern%C3%A1ndez_Portocarrero\">Alonso Hern\u00e1ndez Portocarrero<\/a> dice a Cort\u00e9s al divisar la tierra americana:<br \/>\n<blockquote><p><cite><a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/montesinos-mata-a-tomillas-v1\/\">Cata Francia, Montesinos<\/a>,\u00a0\u00a0 cata Par\u00eds, la ciudad,<br \/>\ncata las aguas del Duero,\u00a0\u00a0 do van a dar en la mar.<\/cite><\/p><\/blockquote>\n<p>A lo que el conquistador responde:<\/p>\n<blockquote><p><cite>Denos Dios ventura en armas como al palad\u00edn Rold\u00e1n.<\/cite><\/p><\/blockquote>\n<\/li>\n<li>A mediados del siglo XVI, surge un exitoso proyecto editorial que culmina con los primeros <em>corpora<\/em> romanceriles con pretensiones de exhaustividad: <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/cancioneroderoma00madr\/page\/n3\/mode\/2up\">Cancionero de Romances impreso en Amberes sin a\u00f1o<\/a><\/em>, ed. Martin Nucio, Amberes, c. 1547 y la <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32350348\/Cancionero_de_Romances\">segunda edici\u00f3n aumentada<\/a> hecha por el mismo Nucio y reimpresa por el librero de Medina del Campo, Guillermo de Miles, ambas en 1550.<\/li>\n<li>La popularidad de los romances impresos continua con las <em>Silvas de Romances<\/em> comp\u00ecladas por Esteban de N\u00e1jera, Zaragoza, 1550-51: <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">Primera Parte de la Silva de Varios <em>Romances<\/em><\/a><em>,<\/em> Zaragoza, 1550; <em><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32320113\/Segunda_parte_dela_Silua_de_varios_romances\">Segunda <\/a><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">Parte de la Silva de Varios Romances<\/a>,<\/em> Zaragoza, 1550;\u00a0<a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/33418903\/Tercera_parte_de_la_Silva_de_varios_romances\">T<em>ercera <\/em><\/a><em><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/28389021\/La_Primera_parte_de_la_Silua_de_varios_Romances_\">Parte de la Silva de Varios Romances<\/a><\/em>, Zaragoza, 1551. Las Silvas recogen los romances entonces ya tenidos por \u00abvie\u00adjos\u00bb (procedentes de las m\u00e1s variadas ramas del romancero primitivo: la \u00e9pica na\u00adcional y la \u00e9pica francesa, el noticierismo pol\u00edtico y el fronterizo, la balad\u00edstica pan-europea, etc.) los cuales aparecen ya revueltos con los romances \u00abjuglarescos\u00bb (sobre temas \u00e9pico-nacionales, carolingios e hist\u00f3rico-novelescos), con los romances de los poetas \u00abtrovadorescos\u00bb (de tem\u00e1tica e inspiraci\u00f3n \u00abcancioneril\u00bb) e incluso con los pri\u00admeros romances \u00aberuditos\u00bb (de los rimadores de cr\u00f3nicas).<\/li>\n<li>Algunos impresores de Sevilla ven una gran oportunidad de continuar el proyecto editorial de Nucio en Amberes y aparecen dos libros de romances: <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/45127916\/Alonso_de_Fuentes_Cuarenta_cantos_de_diversas_e_peregrinas_historias_estudio_Vicen\u00e7_Beltran_M\u00e9xico_Frente_de_Afirmaci\u00f3n_Hispanista_2020\"><i>Cuarenta Cantos de diversas y peregrinas historias<\/i><\/a> de Alonso de Fuentes, Sevilla 1550 y <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/37427998\/Garvin_M_Lorenzo_de_Sep%C3%BAlveda_Romances_Ed_Nucio_pdf\"><i>Romances nuevamente sacados de historias antiguas de la Cr\u00f3nica de Espa\u00f1a<\/i><\/a> de Lorenzo de Sep\u00falveda, Sevilla, 1551. Como punto de partida de este proceso, puede tomarse la publicaci\u00f3n en 1541 por Flori\u00e1n de Ocampo de <i><a href=\"https:\/\/uvadoc.uva.es\/handle\/10324\/29045\">Las quatro partes enteras de la Cr\u00f3nica de Espa\u00f1a que mando componer el Seren\u00edssimo rey don Alonso llamado el Sabio<\/a>, <\/i>Zamora, 1541.<\/li>\n<li>Las publicaciones de Fuentes y Sep\u00falveda se han tomado habitualmente (Diego Catal\u00e1n) como el inicio del romancero \u00aberudito\u00bb, si bien esa distinci\u00f3n puede resultar artificiosa, ya que tanto Nucio en Amberes como Sep\u00falveda en Sevilla utilizaron los mismos m\u00e9todos de trabajo para sus proyectos editoriales (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/La_historia_de_Espana_en_el_Cancionero_de_romances.pdf\">Mario Garvin<\/a>).<\/li>\n<li>El camino editorial abierto por Nucio contin\u00faa con nuevas recopi\u00adlaciones, una falsamente atribuida a Sep\u00falveda, 1563 y otra de gran \u00e9xito: las <em>Rosas de Romances<\/em> de Timoneda: <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/37830550\/Joan_Timoneda_Rosas_de_romances_1_Rosa_de_amores_Rosa_gentil\"><em>Rosa de Amores,\u00a0 Gentil<\/em><\/a>, 1573; <em><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/43115338\/Joan_Timoneda_Rosas_de_romances_2_Rosa_espa%C3%B1ola_Rosa_real\">Rosa Espa\u00f1ola, Rosa Real<\/a><\/em>, Valencia, 1573.<\/li>\n<li>M\u00e1s tarde, a finales de siglo, el romancero \u00abnuevo\u00bb (ajustado al lenguaje y est\u00e9tica del Ba\u00adrroco) logra vida aut\u00f3noma en las colecciones impresas en 1587 de Gabriel Lasso de la Vega (<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/manojueloderoman0000gabr\"><em>Manojuelo de romances<\/em><\/a>) y de Juan de la Cueva (<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/corofebeoderoman00cuev\/page\/n27\/mode\/2up\"><em>Coro febeo de romances historiales<\/em><\/a>) y en las <em><a href=\"https:\/\/play.google.com\/books\/reader?id=G01bAAAAcAAJ&amp;pg=GBS.PA13-IA1&amp;hl=es\">Flores de Romances<\/a><\/em> (1589-1597), que editores como Pedro de Moncayo y Pedro Flores publican en Madrid, Valencia, Lisboa, Burgos, Barcelona y Toledo. Estas colecciones incluyen, de vez en cuando, algunos ejemplos de romances \u00abnoticieros tard\u00edos\u00bb e incluso de los primeros romances \u00abde ciego\u00bb (sobre \u00absucesos\u00bb admirables o tre\u00admendos).<\/li>\n<li>El <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romancerogeneral01newy\/page\/n7\/mode\/2up\">Romancero general<\/a><\/em> de 1600, impreso en Madrid, da acogida a todo el plantel de esas <em>Flores<\/em> y la inicial autonom\u00eda del romancero \u00abnuevo\u00bb no resistir\u00e1 durante mucho tiempo las tendencias integradoras, que llevan a dar preferencia a las or\u00addenaciones tem\u00e1ticas sobre las estil\u00edsticas. Entre ellas destaca la m\u00e1s reeditada de las colecciones de romances en Espa\u00f1a a lo largo de los siglos XVII y XVIII, que es la <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroehisto00escogoog\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Historia del muy noble y valeroso caballero el Cid Ruy Diaz de Bivar, en romances en lenguaje antiguo<\/em><\/a>, de Juan Escobar, 1605.<\/li>\n<li>Tras una enorme producci\u00f3n de romances por parte de artistas cultos, que al calor de la gran popularidad del romancero nuevo llenaron <em>Cuadernos<\/em> y <em>Flores,\u00a0<\/em>los romances eruditos de mediados del XVI ya no son del gusto popular y otro tanto sucede con el romancero nuevo barroco, por m\u00e1s que sus autores fueran de la categor\u00eda de <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/revista\/index.php\/Abenamar\/article\/view\/56\/114\">Lope de Vega<\/a> y <a href=\"https:\/\/arxiu-web.upf.edu\/todogongora\/poesia\/romances\/index.html\">G\u00f3ngora<\/a>. De entre los subg\u00e9neros del romancero nuevo, el <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroderoma00durgoog\/page\/n8\/mode\/2up\">morisco<\/a> es el m\u00e1s representativo de esta nueva manera de componer romances que se va imponiendo durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del XVI.<\/li>\n<li>Los romances estaban tan presentes en la memoria de todos, que sus versos flu\u00edan a cada paso, en la conversaci\u00f3n ordinaria, como elementos fraseol\u00f3gicos del idioma. Por ejemplo, para disculpar ben\u00e9volamente las palabras del interlocutor, se dec\u00eda:<br \/>\n<blockquote><p><cite>Mensajero sois, amigo, no merec\u00e9is culpa, no<\/cite>,<\/p><\/blockquote>\n<p>que aparece en <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/clasicos\/quijote\/edicion\/parte2\/cap10\/default.htm\"><em>Don Quijote (parte II)<\/em><\/a>\u00a0 y es un verso de un romance del <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/el-conde-fernan-gonzalez-llamado-a-cortes-v1\/\">conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez<\/a> y otro de <a href=\"https:\/\/romancero.es\/romances\/romances\/bernardo-se-entrevista-con-el-rey-v3\/\">Bernardo del Carpio<\/a>. Sin embargo, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/www.publiconsulting.com\/wordpress\/flornueva\/chapter\/estilo-de-los-romances-el-fragmentarismo\/\">Men\u00e9ndez Pidal<\/a>, hacia 1640, los romances caen en desuso.<\/li>\n<li>Despu\u00e9s del siglo XVII los escritores cultos pierden el inter\u00e9s por el romancero, aunque hay autores que con un revestimiento melifluo y falsamente pastoril, publican poemas en metro de romance. Circulan a\u00fan pliegos con composiciones de escasa calidad y se vulgarizan obras l\u00edricas y dram\u00e1ticas de poetas famosos. El romancero vuelve a los cauces de la transmisi\u00f3n oral, apoyada a veces en apresuradas copias mal escritas.<\/li>\n<li>En este tiempo adverso, en que la totalidad del Romancero se ausent\u00f3 casi completamente de la literatura y se refugi\u00f3 entre la gente menos letrada. el Romancero completa y afirma su inmensa difusi\u00f3n por todas las regiones peninsulares de lengua espa\u00f1ola, portuguesa, gallega\u00a0 y catalana: por las islas, desde las Baleares y Canarias hasta las Azores y Madeira; por Brasil y por toda Am\u00e9rica, desde Nuevo M\u00e9xico hasta la Patagonia; por todas las comunidades judeo-hispanas, lo mismo en Marruecos que en la pen\u00ednsula Balc\u00e1nica, en Asia Menor, en Siria y en Egipto. Y en todas estas regiones el Romancero vive a\u00fan hoy, mostrando una extensi\u00f3n geogr\u00e1fica que ninguna canci\u00f3n tradicional iguala ni ha igualado nunca.<\/li>\n<li>En el siglo XVIII se llega al extremo de crear textos facticios, en que se da acogida indis\u00adtintamente a versos y escenas de los romances \u00abviejos\u00bb, procedentes de la tradici\u00f3n medieval, y de los romances cron\u00edsticos y \u00abnuevos\u00bb, debidos a los \u00abingenios\u00bb de mediados y fines del siglo XVI. Es la labor de Tortajada en <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/florestadevarios00lope\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Floresta de varios romances sacados de las historias antiguas de los hechos famosos de los doce pares de Francia<\/em><\/a>, Madrid (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/articulos\/Antonio-Rodriguez-Mon\u0303ino-la-floresta-de-varios-romances-de-lopez-de-tortajada-1711-1764-978919.pdf\">ver art\u00edculo sobre cronolog\u00eda<\/a> de la <em>Floresta<\/em>).<\/li>\n<li>El olvido en que la literatura y la erudici\u00f3n espa\u00f1olas dejaron caer al Romancero s\u00f3lo se remedi\u00f3 por influjo del aprecio que otros pa\u00edses europeos empezaron a manifestar hacia los romances. A mediados del siglo <small>XVIII,<\/small> una positiva valorizaci\u00f3n del Romancero empez\u00f3 en Reino Unido: Thomas Blackwell, estudiando la vida y obras de Homero, indicaba los romances moriscos espa\u00f1oles como muestras de verdadera poes\u00eda popular, y, enseguida, el obispo Percy, en sus <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/percysreliquesof01percuoft\/page\/n11\/mode\/2up\"><cite>Reliques<\/cite><\/a> (1765), comparaba las baladas con los romances y traduc\u00eda dos de \u00e9stos; despu\u00e9s los romances recibieron la apreciaci\u00f3n de Walter Scott, de lord Byron, de Lockhart y Longfellow (1833). Sigui\u00f3 Alemania, donde Goethe, <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32350349\/Grimm_Silva_de_romances_viejos_1815_pdf\">J. Grimm<\/a>, Schlegel y Hegel escribieron elogios extraordinarios y trabajos eruditos sobre el Romancero. Despu\u00e9s Francia, donde Creuz\u00e9 de Lesser (1814) calificaba el Romancero, siguiendo las teor\u00edas wolfianas, como \u00abuna <cite>Il\u00edada<\/cite> sin Homero\u00bb; comparaci\u00f3n afortunada que <a href=\"https:\/\/es.slideshare.net\/JosManuelLosadaGoya\/hernani-de-vctor-hugo-y-el-romanceropdf#8\">V\u00edctor Hugo<\/a> (1829) reh\u00edzo, hablando de, \u00abuna <cite>Iliada <\/cite> g\u00f3tica y otra \u00e1rabe\u00bb, y que Viardot (1832) precis\u00f3, teniendo a los romances por rapsodias, a las que s\u00f3lo hab\u00eda faltado un <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pis%C3%ADstrato\">Pis\u00edstrato<\/a> para formar con ellos una <cite>Iliada<\/cite> espa\u00f1ola.<\/li>\n<li>Esta gran corriente de rehabilitaci\u00f3n iniciada en Inglaterra, hizo que Espa\u00f1a reaccionase contra las ideas del siglo <small>XVIII<\/small> y volviese a mirar el Romancero como digno de la mayor estima. La <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroderoman02dura\">colecci\u00f3n de Dur\u00e1n<\/a> (1828-32) fue el comienzo de la reacci\u00f3n y <a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/obras-completas-poesias--0\/html\/fef5c88c-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_\">Zorrilla<\/a> y el <a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra\/romances-2011\/\">Duque de Rivas<\/a> (1841) escribieron muchos romances narrativos.<\/li>\n<li>En las primeras an\u00adtolog\u00edas modernas del siglo XIX, las de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/romanceroderoman02dura\">Agust\u00edn Dur\u00e1n<\/a> (Madrid, 1828-1832) y de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/tesorodelosroman00ocho\/page\/n5\/mode\/2up\">Eugenio de Ochoa<\/a> (Par\u00eds, 1838), los criterios ordenatorios que prevalecen son los tem\u00e1ticos: romances moriscos, romances amatorios, romances caballerescos, romances de los doce Pares de Francia, romances de Amad\u00eds, romances de la historia nacional, etc., sin distinci\u00f3n de tiempos ni estilos.<\/li>\n<li>Jacob Grimm, en 1815, hab\u00eda comenzado a poner orden en este caos con la publicaci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/32350349\/Grimm_Silva_de_romances_viejos_1815_pdf\"><em>Silva de romances viejos<\/em><\/a>. Viena. Seg\u00fan Men\u00e9ndez Pelayo \u00abtuvo la gloria de establecer la verdadera teor\u00eda del metro \u00e9pico castellano, inaugurando el per\u00edodo cient\u00edfico en el estudio de nuestros romances, y deslindando con maravillosa intuici\u00f3n lo que en ellos quedaba de radical y primitivo.\u00bb (<em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoetasliricost1\/page\/n39\/mode\/2up?q=Grimm\">Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos<\/a><\/em>).<\/li>\n<li>Dur\u00e1n publica su nuevo <em><a href=\"https:\/\/bibliotecadigital.jcyl.es\/es\/consulta\/registro.do?id=2272\">Romancero general<\/a><\/em> exhaustivo de 1849-1851 introdu\u00adciendo los principios cronol\u00f3gicos y estil\u00edsticos para categorizar los romances que publica.<\/li>\n<li>La publicaci\u00f3n de romances iniciada en el siglo XVI iba acompa\u00f1ada de una peculiaridad: la mezcla de textos pertenecientes a distintos estilos. Esta confusi\u00f3n en los l\u00edmites estil\u00edsticos de los diferentes tipos de romances no s\u00f3lo se mantuvo por los impresores de los siglos XVI-XVII y los eruditos del siglo XVIII (Brackwell, Percy o Bowle), sino tambi\u00e9n por los estudiosos del siglo XIX.<\/li>\n<li>Habr\u00eda que esperar a la aparici\u00f3n de la <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/primaverayflorde02wolf\/page\/n5\/mode\/2up\">Primavera y flor de romances de Wolf y Hofmann<\/a><\/em>\u00a0 (1856) para excluir todos los testimonios de romances no tradicionales. Esta recolecci\u00f3n pone en cuesti\u00f3n la consideraci\u00f3n global de las producciones en metro de \u00abromance\u00bb y el estudio literario del \u00abRomancero\u00bb m\u00e1s antiguo se libera de la copresencia de los romances llamados \u00abart\u00edsticos\u00bb, debidos a los poetas cancioner\u00edles, eruditos o barrocos (de fines del siglo XV y princi\u00adpios del siglo XVI; de mediados del siglo XVI y de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII).<\/li>\n<li>Los criterios selectivos de Wolf son ampliamente divulgados por Men\u00e9ndez Pelayo al dar acogida a la <em>Primavera en su Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos VIII y IX<\/em> (<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta08mene\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Romances Viejos Castellanos Tomo I<\/em>\u00a0<\/a>y <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta09mene\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Romances Viejos Castellanos Tomo II<\/em><\/a>) (1899) y esta\u00adblecen, de forma casi definitiva, un nuevo concepto restringido de \u00abRomancero\u00bb que a\u00fan hoy sigue presidiendo la mayor parte de los estudios y antolog\u00edas del g\u00e9nero. Men\u00e9ndez Pelayo incluy\u00f3 en su <em>Antolog\u00eda<\/em> un suplemento a la <em>Primavera y flor<\/em>: <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta10mene\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>Romances Polulares (Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos X)<\/em><\/a> y un estudio cr\u00edtico titulado <em>Tratado de romances viejos:<\/em> <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologadepoeta21pelagoog\/page\/n7\/mode\/2up\"><em>tomo I<\/em><\/a> (<em>Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos XI<\/em>) y <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologadepoeta02pelagoog\/page\/n9\/mode\/2up\"><em>tomo II<\/em><\/a> (<em>Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos XII<\/em>).<\/li>\n<li>Una aportaci\u00f3n original de Men\u00e9ndez Pelayo es la equiparaci\u00f3n de los romances orales modernos con los \u00abviejos\u00bb, editados en el siglo XVI. El gran fil\u00f3logo c\u00e1ntabro fue precursor en reunir romances de tradici\u00f3n oral de todas partes, separando en este terreno los \u00abpopulares\u00bb de los \u00abvulgares\u00bb y a\u00f1adi\u00e9ndoles notas eruditas sobre su procedencia. Adem\u00e1s, introduce estos romances orales en la l\u00ednea continua de la tradici\u00f3n que viene desde los supuestos or\u00edgenes: son tambi\u00e9n romances \u00abviejos\u00bb como los recogidos en el siglo XVI, lo que ser\u00e1 posici\u00f3n b\u00e1sica del neotradicionalismo pidalino.<\/li>\n<li>Desde entonces los romances llamados art\u00edsticos, artificiosos o nuevos fueron, en general, despreciados dentro de los estudios del romancero, y s\u00f3lo los adjudicados a autores literarios conocidos (Lope, G\u00f3ngora, Cervantes, Salinas o Li\u00f1\u00e1n) fueron objeto de publicaci\u00f3n y estudio. La mayor\u00eda de los poetas cultos escondieron su nombre en el anonimato.<\/li>\n<li>Con el paso del tiempo, algunos romances cultos llegaron a tradicionalizarse, proceso que tambi\u00e9n sucedi\u00f3 con algunos romances de ciego y vulgares.<\/li>\n<li>Entre 1856, en que se publica por primera vez la <em>Primavera<\/em>, y 1957, en que Men\u00e9ndez Pidal inicia la publicaci\u00f3n de su <em><a href=\"https:\/\/www.catalogo.fundacionramonmenendezpidal.org\/index.php?id_category=28&amp;controller=category\">Romancero tradi\u00adcional de las lenguas hisp\u00e1nicas<\/a><\/em> (precedida de la aparici\u00f3n en 1953 de los dos vol\u00fa\u00admenes \u00abte\u00f3ricos\u00bb llamados <em><a href=\"https:\/\/romancero.es\/romancerohispanico1\/\">Romancero hisp\u00e1nico<\/a><\/em>) sucede algo trascendental: la creciente evidencia de que el Romancero segu\u00eda existiendo transmitido oralmente de memoria en memoria en todas las comunidades de habla espa\u00f1ola, portugue\u00adsa, catalana o sefard\u00ed.<\/li>\n<li>La noticia de que los romances segu\u00edan cant\u00e1nd\u03bfse por \u00abel pue\u00adblo\u00bb la tuvieron, desde un principio, los estudiosos mismos del Romancero: ya en 1815, el propio Grimm esperaba poder reproducir en letra impresa algunos romances desconocidos o\u00eddos en la Espa\u00f1a de principios del siglo XIX por un curioso via\u00adjero. Pero, cuando esas \u00abreliquias\u00bb de un g\u00e9nero, que se consideraba la quintaesen\u00adcia del esp\u00edritu de la Edad Media, empezaron efectivamente a ser recuperadas del pueblo que las conservaba, los descubridores y divulgadores de los hallazgos se apresuraron a devolver a aquellos restos arqueol\u00f3gicos sus pr\u00edstinas cualidades, malamente deterioradas, a su parecer, por culpa de los \u00abb\u00e1rbaros\u00bb poseedores de tan estimables joyas.<\/li>\n<li>Los \u00abpastiches\u00bb rom\u00e1nticos de Almeida Garrett, Est\u00e1cio da Veiga o Aze\u03bded\u03bf en Portugal, los de Est\u00e9banez Calder\u00f3n, Dur\u00e1n o Amador de los R\u00edos en Andaluc\u00eda y Asturias, los de Agull\u00f3 en Catalu\u00f1a reemplazaron sistem\u00e1ticamente, en las publicaciones del Romancero, a las transcripciones \u00abde campo\u00bb de los romances o\u00eddos de boca de las criadas, los camp\u03bfneses, los gitanos, los paisanines y los pageses depositarios de la tradici\u00f3n.<\/li>\n<li>El af\u00e1n restaurador lleg\u00f3 al extremo de poder construir \u00abpastiches\u00bb, sin apoy\u03bf de un texto tradici\u03bfnal o\u00eddo, inventando poemas seg\u00fan \u00abdebiera\u00bb haberlos cantado el pueblo (es el caso de algunos de los romances \u00abrecobrados\u00bb p\u03bfr Murgu\u00eda en Galicia, por Bethencourt en Canarias, por Vig\u00f3n en Asturias, por Est\u00e1cio da Veiga en el Algarve, etc.).<\/li>\n<li>A finales del siglo XIX, la difusi\u00f3n del concepto de \u00abfolklore\u00bb, de una parte (ejemplos: Antonio Machado y \u00c1lvarez, \u00abDem\u00f3filo\u00bb, en Andaluc\u00eda, Sergio Hern\u00e1ndez en Extremadura, Costa en Arag\u00f3n), y de los m\u00e9todos de la \u00abfilolog\u00eda\u00bb rom\u00e1nica, de otra (ejemplos: Mil\u00e0 en Catalu\u00f1a, Leite de Vasc\u03bfncelos en Portugal, M\u00fcnthe en Asturias, Danon en las comunidades judeo-espa\u00f1olas), fueron imponiendo en las ediciones una mayor fi\u00addelidad a los textos o\u00eddos, si bien incluso algun\u03bf de los editores m\u00e1s respetuosos con la tradici\u00f3n conservada por el pueblo (como el propio Mii\u00e0, inicialmente, o Juan Men\u00e9ndez Pidal) siguieran creyendo necesaria una cierta \u00abcorrecci\u00f3n\u00bb de los textos tomados de boca del pueblo.<\/li>\n<li>Pero, con todo, la aparici\u00f3n, junto al corpus consagrado del Romancero transmitido p\u03bfr v\u00eda escrita, de un nuevo corpus de tex\u00adtos procedentes de las m\u00e1s varias regiones y pa\u00edses del mundo de habla portugue\u00adsa, castellana, catalana o judeo-espa\u00f1ola, no pareci\u00f3 a los cr\u00edticos de fines del siglo XIX raz\u00f3n suficiente para alterar su concepci\u00f3n del Romancero como literatura del pasado medieval. Basta, para verlo, la <em><a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/antologiadepoeta10mene\/page\/n7\/mode\/2up\">Antolog\u00eda de poetas l\u00edricos castellanos<\/a><\/em> de Me\u00adn\u00e9ndez Pelayo, en que las primeras colecciones de romances transmitidos por v\u00eda oral hasta el siglo XIX se editan como complemento de la Primavera de W\u03bflf.<\/li>\n<li>Los progresos cr\u00edticos de Men\u00e9ndez Pidal (<a href=\"https:\/\/ia800906.us.archive.org\/8\/items\/elromanceroespa00menuoft\/elromanceroespa00menuoft.pdf\">Conferencias en Nueva York<\/a>, 1910) y la erudici\u00f3n bi\u00adbliogr\u00e1fica de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/lasfuentesdelrom0000vari\/page\/n9\/mode\/2up\">Rodr\u00edguez Mo\u00f1ino<\/a> (<em>Diccionario de pliegos sueltos po\u00e9ticos,<\/em> 1970 y 1997, <em>Manual bibliogr\u00e1fico de Cancioneros y Romanceros<\/em>, 1973, por s\u00f3lo nombrar dos gigantescas aportaciones al campo del romancero, no supusieron una ruptura con la imagen del g\u00e9nero que hab\u00eda establecido Wolf. El \u00abRomancero\u00bb tal como fue definido por la antolog\u00eda de Wolf sigui\u00f3 constituyendo la base de los corpus romanc\u00edsticos publicados durante el siglo XX.<\/li>\n<li>La historia del romancero desde mediados del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX, recogida sucintamente en los anteriores p\u00e1rrafos, est\u00e1 detallada exhaustivamente en la obra de Diego Catal\u00e1n <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/elarchivodelromanceroi\"><em>El Archivo del Romancero. Patrimonio de la humanidad. Historia documentada de un siglo de historia<\/em><\/a> (2001).<\/li>\n<li>En los a\u00f1os 1900 a 1920 Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal y Mar\u00eda Goyri re\u00fanen (ini\u00adcialmente como una empresa familiar; m\u00e1s tarde apoyados por la Junta para Am\u00adpliaci\u03ccn de Estudios) una sensacional colecci\u00f3n de textos romanc\u00edsticos de la tra\u00addici\u00f3n oral moderna recogidos personalmente o a trav\u00e9s de corresponsales y colaboradores. El conocimiento de esos miles de versiones modernas obliga a Me\u00adn\u00e9ndez P\u00eddal a enfrentarse con los eruditos de archivo y defender la necesidad de una consideraci\u00f3n integral del Romancero, en que el testimonio de las versiones modernas se sume al de los textos impresos en los siglos XVI y XVII y al de los tex\u00adtos, noticias y citas conservados en manuscritos antiguos (de los siglos XV a XVII); por otra parte, la tradici\u00f3n oral moderna, tan rica en variantes, le sirve de apoyo para entender y explicar el funcionamiento de la tradici\u00f3n antigua en sus aspectos creativos. Sin embargo, su formaci\u00f3n e intereses cient\u00edficos como fil\u00f3logo romanista y medievalista le impiden, en cierto modo, llevar a sus \u00faltimas consecuencias su noci\u00f3n de la \u00abtradicionalidad\u00bb de los textos transmitidos de memoria en memoria, ya que, de una forma u otra, sigue siempre considerando la tradici\u00f3n moderna como un testigo m\u00e1s de lo que fue el Romancero, como una prueba viva de la forma en que se creaba la poes\u00eda en la edad a\u00e9dica. De ah\u00ed que, pese a sus extraordina\u00adrios conocimientos acerca del Romancero oral moderno y a la importancia que le concedi\u00f3 en sus estudios, no necesitara revisar en sus aspectos b\u00e1sicos el sistema valorativo y organizador de Wolf respecto al g\u00e9nero.<\/li>\n<li>Para Diego Catal\u00e1n, la importancia, cuantitativa y cualitativa, de los textos memorizados por suce\u00adsivas generaciones de transmisores de romances que han podido recogerse en los siglos XIX y XX ha convertido al \u00abRomancero tradicional moderno\u00bb en un campo de estudio tan rico en cuestiones c\u03bfm\u03bf el \u00abRomancero impreso de los siglos XVI y XVII\u00bb. Los millares de versiones extra\u00eddas de la tradici\u00f3n oral moderna no son le\u00eddas ya solamente como reliquias de una literatura tardo-medieval o renacentista-conservadora preservadas en el congelador de las culturas rurales hisp\u00e1nicas o en los ghettos judeo-espa\u00f1oles, sino tambi\u00e9n como productos culturales actuales. El \u00abRomancero tradicional moderno\u00bb no interesa s\u00f3lo por la informaci\u00f3n que proporciona o pueda de \u00e9l extraerse para entender mejor el Romancero de los siglos \u03a7V o XVI, sino en s\u00ed mismo, como realidad aut\u00f3noma. El m\u00e1s amplio y exacto conocimiento de la tradici\u00f3n oral mo\u00adderna, tan deseado por Men\u00e9ndez Pidal, en lugar de favorecer la consideraci\u00f3n integral del g\u00e9nero tal como \u00e9l la propugnaba o como la propugnan sus m\u00e1s fieles con\u00adtinuadores Armistead y Silverman, ha contribu\u00eddo, en cierto modo, a abrir una brecha entre los testimonios modernos y antiguos de los poemas tradicionales. Las grabaciones o transcripciones de los actos de recitaci\u00f3n o canto de un romance por un sujeto portador de tradici\u00f3n y los textos literarios publicados por las prensas del siglo XVI son demasiado incomparables para presentar a base de ellos la \u00abdia\u00adcron\u00eda\u00bb del Romancero. De modo similar a los editores no folkloristas y no fil\u00f3lo\u00adgos, que en el siglo XIX comenzaron a \u00absalvar\u00bb los romances de la tradici\u00f3n oral popular, los antiguos glosadores de romances y los m\u00fasicos de los siglos XV y XVI, cuyas versiones nos conservan los cancioneros y pliegos sueltos, y, tras ellos, los im\u00adpresores de cancioneros, silvas y rosas de romances, como Nucio, N\u00e1jera o Timo\u00adneda, utilizaron la tradici\u00f3n oral del siglo XV y del siglo XVI para incorporarla, por razones art\u00edsticas y comerciales, a los modos de producci\u00f3n cultural entonces do\u00adminantes. Frente a esos poemas manipulados por editores que los entend\u00edan y apreciaban desde fuera de la cultura tradicional, las versiones \u00abdocumentadas\u00bb modernamente por fil\u00f3logos, folkloristas y etn\u00f3grafos son transcripciones fieles de las manifestaciones ef\u00edmeras y parciales de una obra literaria tradicional; pero, en cambio, no son propiamente poemas, pues el poema de que son manifestaci\u00f3n s\u00f3lo existe en la memoria colectiva y s\u00f3lo es recuperable mediante el conocimiento de una pluralidad de los actos orales en que se hace perceptible. Los datos extra\u00eddos de los textos \u00abpublicados\u00bb en el siglo XVI y los que proporciona la investiga\u00adc\u03af\u03cc\u03b7 moderna pueden ayudarnos a obtener una visi\u00f3n hist\u00f3rica de un romance; pero los textos no son cualitativamente homog\u00e9neos y, por lo tanto, realmente comparables. La autonom\u00eda de los textos modernos como objeto de estudio resulta tambi\u00e9n manifiesta por el hecho de que las categor\u00edas literarias establecidas para poner orden en el Romancero antiguo no sean v\u00e1lidas para los romances recogidos en los siglos XIX y XX. Romances impresos en el siglo XVI que debemos adscribir a corrientes lite\u00adrarias diversas, reaparecen hoy en la tradici\u00f3n igualados en un mismo lenguaje po\u00e9ti\u00adco. Categor\u00edas tan imprescindibles en una consideraci\u00f3n literaria de los textos anti\u00adguos como las de \u00abromance viejo\u00bb, \u00abromance juglaresco\u00bb, \u00abromance trovadoresco\u00bb, \u00abromance erudito\u00bb, carecen de vigencia en la tradici\u00f3n oral moderna (<a href=\"https:\/\/romancero.es\/artepoeticaromancerooral2\/\">Diego Catal\u00e1n, Arte Po\u00e9tica del romancero oral, parte 2\u00aa<\/a>).<\/li>\n<li>En 1957 Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal y su escuela comienzan la publicaci\u00f3n del <span class=\"category-name\"><em>Romancero tradicional de las lenguas hisp\u00e1nicas<\/em> (<\/span><a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/2020\/12\/13\/el-romancero-hoy\/\">RTLH<\/a><span class=\"category-name\"><span class=\"category-name\">) con la aparici\u00f3n del <a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/romancero_tradicional_tomo_I_ramon_menendez_pidal.pdf\"><em>Tomo I: Romanceros del Rey Rodrigo y de Bernardo del Carpio<\/em><\/a>. El objetivo era y sigue siendo la <\/span><\/span>publicacio\u0301n de los ingentes materiales reunidos por Ramo\u0301n Mene\u0301ndez Pidal y su mujer, Mari\u0301a Goyri, durante cincuenta y ocho an\u0303os de sostenida actividad. Hasta 1985 se publicaron doce vol\u00famenes y en los \u00faltimos a\u00f1os se trabaja en la edici\u00f3n de ocho m\u00e1s (ver <a href=\"https:\/\/www.catalogo.fundacionramonmenendezpidal.org\/index.php?id_category=28&amp;controller=category\"><em>cat\u00e1logo<\/em> en la Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/a>).<\/li>\n<li>Menci\u00f3n especial merece la labor de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/lasfuentesdelrom0000vari\/page\/n9\/mode\/2up\">Antonio Rodr\u00edguez Mo\u00f1ino<\/a> y su recopilaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/lasfuentesdelrom0007unse\"><em>Las fuentes del Romancero General<\/em><\/a>, en doce tomos, con notas, \u00edndices y suplementos, publicaci\u00f3n de la Real Academia Espa\u00f1ola en 1957. Un a\u00f1o despu\u00e9s, y como autoridad en pliegos sueltos y bibliograf\u00eda, edit\u00f3 un facs\u00edmil con introducci\u00f3n, bibliograf\u00eda e \u00edndices del <a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/cancionero-general--0\/html\/\"><em>Cancionero general de Hernando del Castillo<\/em><\/a>. Tambi\u00e9n compuso un <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/manualbibliograf0000rodr\"><em>Manual bibliogr\u00e1fico de Cancioneros y Romanceros impresos durante el siglo XVII<\/em><\/a> y un <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/diccionariobibli0000rodr\"><em>Diccionario de pliegos sueltos. Siglo XVI<\/em><\/a> (1970).<\/li>\n<li>Desde 1971 a 2017 se han celebrado cinco Congresos Internacionales sobre el Romancero auspiciados por la <a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/\">Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/a>: <a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/El%20Romancero%20en%20la%20tradicion%20oral%20moderna%20-%201er%20Coloquio%20Internacional%20sobre%20el%20Romancero.pdf\">(I) 1971<\/a> Madrid, <a href=\"https:\/\/romancero.es\/libros\/El%20romancero%20hoy%20_%202o%20coloquio%20internacion%20-%20Coloquio%20Internacional%20sobre%20el%20Romancero.pdf\">(II) 1977<\/a> Davis, California, (III) 1982 Madrid, <a href=\"https:\/\/rodin.uca.es\/handle\/10498\/25354\">(IV) 1987<\/a> Sevilla-Puerto de Santa Mar\u00eda-C\u00e1diz y <a href=\"https:\/\/romanceiro.pt\/publicacoes\/viejos-son-pero-no-cansan\/\">(V) 2017<\/a> Coimbra.<\/li>\n<li>En Am\u00e9rica, desde 1967, un grupo de intelectuales mejicanos, ante la necesidad de preservar los valores de la Hispanidad, decidieron formar una asociaci\u00f3n civil denominada <a href=\"http:\/\/hispanista.org\/\">Frente de Afirmaci\u00f3n Hispanista<\/a> dedicada a la labor editorial teniendo como su principal exponente a la Revista NORTE. Las publicaciones del Frente de Afirmaci\u00f3n Hispanista de Mexico relacionadas con el romancero son valiosas aportaciones llevadas a cabo por investigadores como <a href=\"https:\/\/iec.academia.edu\/Vicen%C3%A7Beltran\">Vicen\u00e7 Beltran<\/a>, <a href=\"https:\/\/uni-konstanz.academia.edu\/MarioGarvin\">Mario Garvin<\/a> y <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/autor?codigo=131129\">Alejandro Higashi<\/a>.<\/li>\n<li>Desde finales del siglo XX y primeros a\u00f1os del siglo XXI, la <a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/\">Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal<\/a> continua su labor con las publicaciones del <a href=\"https:\/\/fundacionramonmenendezpidal.org\/2020\/12\/13\/el-romancero-hoy\/\">RTLH<\/a> y el <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/archivodigital\/index.php\/users\/login\">Archivo digital del romancero<\/a>, junto con la publicaci\u00f3n de numerosos art\u00edculos y la revista <a href=\"https:\/\/www.fundacionramonmenendezpidal.org\/revista\/index.php\/Abenamar\">Amen\u00e1bar<\/a>.<\/li>\n<li>El romancero, que tuvo su origen en la Edad Media, alcanz\u00f3 su mayor esplendor en los Siglos de Oro y ha ido decayendo hasta casi desaparecer en la actualidad de la tradici\u00f3n oral. ha visto como, desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, nuevos g\u00e9neros \u00e9pico-l\u00edricos han surgido como continuadores del romancero espa\u00f1ol. Estos nuevos g\u00e9neros han surgido en Hispanoam\u00e9rica, entre otros, el corrido mexicano, la habanera y el bolero, el tango argentino, el vallenato colombiano, la d\u00e9cima popular y \u00faltimamente los narcocorridos (<a href=\"https:\/\/romanceiro.pt\/publicacoes\/viejos-son-pero-no-cansan\/todos-los-generos-literarios-tienen-su-edad-y-su-tiempo-los-nuevos-generos-epico-liricos-que-suceden-al-romancero\/\">ver art\u00edculo<\/a> de Maximiano Trapero, 2017).<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"menu_order":1,"template":"","meta":{"pb_show_title":"","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[47],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-5","chapter","type-chapter","status-publish","hentry","chapter-type-standard"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/5","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"version-history":[{"count":89,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/5\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":269,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/5\/revisions\/269"}],"part":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/5\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=5"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=5"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"http:\/\/romancero.es\/historiaromancero\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=5"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}